5 mitos sobre nutrición en 5 frases

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La nutrición es un mundo cercano pero a la vez desconocido. Es un ámbito que estuvo con el ser humano desde su origen y del que se han ido asentando ciertas creencias, falsas en muchas ocasiones. Gracias a la divulgación científica en este campo, la gente empieza a tomar conciencia de las pautas nutricionales a seguir. No obstante, aún se siguen manteniendo ciertos mitos sobre alimentación que hay que empezar a desmentir.

«El desayuno es la comida más importante del día»


«Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe, y cena como un mendigo». Por norma general, los refranes suelen tener algo de razón, pero sin duda, este ejemplo es una excepción. La pregunta es: ¿por qué un alimento iba a tener más valor nutricional a las 9 de la mañana que a las cinco de la tarde?. Esta, como otras muchas afirmaciones que se verán más adelante, no están mínimamente argumentadas.

Lo primero que se debe pensar es en los orígenes del término «desayuno», si es algo primitivo e inherente al ser humano, o si es una mera construcción social. Como su propio nombre indica, el desayuno rompe el ayuno, este se puede romper en cualquier parte del día, es más, estamos en un ayuno casi constante a lo largo de nuestra vida, desde el momento que paramos de comer volvemos a ayunar. Esto significa que la cena también podría llamarse desayuno, y el almuerzo, la media mañana…

Otro punto a analizar es como afecta el hecho de desayunar a nuestra salud. La Revista Española de Obesidad aseveró que:» Son controvertidas e inconsistentes las investigaciones que estudian la relación entre la omisión del desayuno en adultos y el riesgo de sobrepeso y obesidad». El US National Institute of Health analizó los efectos de saltarse el desayuno en un adolescente, y determinó que había afectado negativamente a su atención y memoria visual, sin embargo, en el estudio se indica que se necesita una muestra mayor para un resultado más concluyente.

Foto: Jay Sterling Agustin

«No comas carbohidratos por la noche que vas a engordar»


Desde hace años se cree que la energía que absorbemos a través de los alimentos debe ser usada para que esta no se almacene como grasa. Por lo tanto, si consumimos una fuente de energía como los carbohidratos, que aportan glucógeno (entre otras sustancias) , en un periodo de tiempo donde no la vamos a usar (a la hora de dormir) esta nos hará engordar.

En este caso ocurre algo parecido con el primer mito. Se piensa que un alimento tendrá un efecto distinto en función al momento del día en el que lo consumamos. Lo único que nos hará ganar o perder grasa es el balance energético diario. Si se consumen más calorías de las que se gastan se ganará grasa, y si se toman menos calorías de las que gastamos se baja de peso. Es lo que se conoce como déficit o superávit calórico.

En definitiva, el hecho de que el organismo llegue a almacenar la energía como grasa no está relacionado con el momento del día en el que se consumieron los carbohidratos, sino con la absorción y el gasto energético a lo largo del día.

«Hay que comer cada tres horas para acelerar el metabolismo»


Los defensores de esta premisa se sostienen en un argumento biológico que las investigaciones han desmentido. Este defiende que si realizas largos periodos de ayuno entre comidas, el cuerpo entra en «modo supervivencia», y esto supone que hará todo lo posible por aumentar y mantener sus reservas de energía (grasas), por lo tanto todo lo que consumas después de ese ayuno irá a esas reservas.

Este mito no solo afecta a la ganancia de grasa, sino también a la perdida de músculo. «Si no como cada 2-3 horas entraré en catabolismo y perderé músculo». Esta «manía» de comer con esa regularidad no es solo innecesaria, sino puede llegar  ser perjudicial, ya que obliga a estructurar la agenda de actividades diarias en función a las horas de las comidas.

Al final, todo lleva al mismo sitio. Para ganar músculo o perder grasa es necesario que haya un superávit calórico en el primer caso, y un déficit en el segundo.

Foto: Nick J. Webb

 «La carne es la mayor fuente de proteína y es imprescindible en tu dieta»


De los mitos nombrados anteriormente, este es el más extendido. Para desmentirlo basta con ver que alimentos son los que más proteína aportan. Aunque es cierto que la carne y otros productos de origen animal como el huevo (13 gramos por cada 100) suelen encabezar las listas, hay que tener en cuenta fuentes de proteína vegetal como las habas (27 gramos por cada 100), o los guisantes (22 gramos por cada 100). Por lo tanto, hay diversas fuentes de proteínas vegetales capaces de cubrir las necesidades diarias de este macronutriente.

Una vez aclarada cuestión, toca entrar en un terreno muy controvertido. ¿Es imprescindible la carne en tu alimentación?, se dice que si se eliminan los productos animales de una dieta esta será carente en algunos nutrientes, y por consiguiente, pueden llegar a ser prejudiciales. Pero ¿qué hay de cierto en esto?. La realidad es que la dieta vegana te puede aportar todos los nutriente necesarios (exceptuando uno del que se hablará más adelante), evidentemente, al tener un abanico más limitado de alimentos, debes de llevar un mayor control nutricional.

Según gran parte de los expertos en la materia, la vitamina B12 es el único elemento que no se puede encontrar en ninguna fuente vegetal, sin embargo, hay diferentes estudios como el realizado por la Universidad de Tottori que califica a las Algas Nori como una fuente de vitamina B12.

«Yo hago dieta toda la semana menos un día en la que me la salto»


Esta última frase no es un mito, pero, aún así, es conveniente que forme parte de este escrito.La dichosa palabra «dieta» que se empieza a oír bastante en estas fechas, donde mucha gente se empieza a «poner en serio» con la nutrición, por motivos meramente superficiales en bastantes ocasiones. Según la RAE la dieta es un «conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento»,es decir, siempre se está a dieta, sin importar la calidad de alimentos que consumamos.

Pero con el paso del tiempo se ha deformado el sentido del termino. «Dieta» suena a algo temporal: «Me voy a poner a dieta», «Te saltaste la dieta», «No puedo comer esto porque estoy a dieta», etc. Esto acaba provocando que se vea el hecho de comer sano como anormal, algo de lo que hay que preocuparse unas pocas veces al año, en lugar de implementarlo en nuestro estilo de vida.

El «día trampa» es visto como un día de desahogo, donde se come en exceso y mal, después de haberse alimentado bien durante un periodo de tiempo (supuestamente). Esta práctica tiene 2 consecuencias directas, la primera es la destrucción completa o parcial de los progresos que se hicieron a lo largo de la semana gracias a la dieta, y la de un posible desorden alimenticio. En definitiva, si se quiere consumir algún alimento «no sano» hay que encajarlo dentro de las necesidades nutricionales diarias.

Quiero ser periodista deportivo y aunque conozco todos los obstáculos que tendré que atravesar para currar en esta profesión, me excita saber que estoy yendo a por lo que quiero. Tengo más ganas que destreza. Supongo que se necesita lo primero para tener lo segundo.

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