El Malpaís de Güímar, una zona protegida de naturaleza pura y sin igual

Opinión

El Malpaís de Güímar está situado al sureste de la isla de Tenerife. Tiene como bandera la montaña del Socorro, conocida por su romería. Justo en su lado naciente está ubicada la lengua de lava que rompe el estereotipo del paisaje de la Isla. Esta singularidad lo ha convertido en un entorno catalogado como reserva natural especial, con una superficie que equivale a la de 290 campos de fútbol.

Quizás no sea un atrayente para los residentes y visitantes. Tampoco está considerado en el municipio, al menos, así se demuestra, cuando no lo incluyen en la web del Ayuntamiento como sitio de interés de la localidad. Lejos está de ser un valor añadido como lo son Las Pirámides de Güímar, el Mirador – lo digo por su ubicación y la subida del rally-, la fiesta del Socorro, la Finca Salamanca o los pollos de Casa Lola. Eso sí, no es privado y no genera riqueza económica. Esto es un espacio de dominio público que está declarado como área de sensibilidad ecológica y en donde la tendencia, como así reza en la normativa de aprobación, es que se proteja toda acción que pueda repercutir negativamente sobre ella.

Los senderos forman un perímetro


El lugar es bello y especial pero, sin embargo, se puede apreciar un cierto abandono en los accesos y en la señalización informativa para el visitante. Es cierto que este tipo de paisajes tan sólo se ven castigados por los agentes meteorológicos que lo tienden a desgastar por efecto de la erosión, pero muy lentamente. Esto quiere decir que presenta el mismo aspecto físico que hace 30, 50 y 100 años. Entonces, ¿qué cambia? La sociedad, las costumbres y las acciones llevadas por el ser humano.

Lo espectacular está en su estructura geomorfológica que proviene como resultado de una actividad volcánica. Es intransitable y tan sólo podemos acceder a través de sus senderos, bien por el Puertito de Güímar, el Socorro o por la falda de la montaña. Los caminos forman una perimetral que lo hacen ideal para excursionistas, senderistas, investigadores y deportistas, entre otros.

En el lugar puede apreciarse una flora y una fauna única donde destacan especies endémicas como el cardón canario, la tabaiba y el balo, que dan cobijo a pequeños animalitos como la araña, el escarabajo del cardón y una mariposa de actividad nocturna llamada esfinge canaria de las tabaibas. Asimismo, también puede verse la presencia de lagartos, perenquenes y lisas.

Nos encontramos ante una cuña triangular de color marrón que nace en la montaña y termina en pendiente hasta llegar al mar. En un lugar privilegiado de la Isla que se opone a modo de barrera a la explotación y desarrollo del lugar. Es un espacio destinado y ofrecido por la naturaleza y, por ello, existe un deber del ser humano a conservarlo y protegerlo dentro de su organización social, política y cultural.

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