Ernesto Pereda de Pablo, vicerrector de Investigación de la ULL. Foto: P. Platas

«Mi mayor reto fue poder mantener la ciencia durante la Pandemia»

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Ernesto Pereda de Pablo es el actual vicerrector de Investigación, Transferencia y Campus de Santa Cruz y Sur de la Universidad de La Laguna (ULL). Además, es catedrático de Ingeniería Eléctrica e imparte docencia en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería y en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología. Realizó su tesis entre el año 1997 y el 2001 y la presentó bajo el título Aplicabilidad de técnicas fractales y de la dinámica de sistemas no lineales en el análisis de señales características de la actividad nerviosa central y automática.

Hace poco se presentó al Consejo Social el Plan de Estrategia de Investigación de la ULL. ¿En qué consiste y cuál es su objetivo principal? «Es un documento que elaboramos desde el año 2021 a través de dos partes. Por un lado, la recogida de datos internos de la Universidad para conocer cuál era la situación de la investigación en cuanto a producción científica o la situación de la gestión. Y por el otro, nos comparamos con universidades que son de tamaño y de características similares, por ejemplo, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o la Universidad de Málaga. A partir de ahí hicimos un DAFO. Finalmente, basándonos en los aspectos más débiles, hicimos un plan para poder reforzarlos.

¿Cómo catalogaría la labor de la juventud en el mundo de la investigación dentro de la ULL y de Canarias? «Tenemos una juventud activa en lo que a investigación se refiere. Actualmente, tenemos 1100 especialistas predoctorales que están realizando sus tesis en la Universidad de La Laguna. Existe una muy buena asociación juvenil. Es el ejemplo de Jóvenes por la Investigación de Tenerife (Jinte), que busca mejorar las condiciones para la investigación. La situación de la investigación es saludable, pero, por desgracia, el dinero que se destina no es suficiente, sobre todo para la gente joven».

«Ahora estamos en una etapa en la que hay bastante dinero»


Como vicerrector de Investigación, ¿cuáles cree que deben ser los incentivos para que la comunidad investigadora de Canarias siga progresando? «La pregunta es complicada, aun así creo que son dos. La primera es que la gente sienta que el trabajo que hace le brinde posibilidades para desarrollar una carrera profesional. La segunda es que debe haber un sueldo digno y con características adecuadas. Es cierto que han mejorado las condiciones, pero estamos hablando de un sueldo insuficiente para gente con una cualificación muy alta».

¿Cómo espera que se desarrolle la investigación en Canarias en los próximos años? «Todo va a depender de lo que haga el Gobierno cuando se acaben los fondos europeos. Ahora estamos en una etapa en la que hay bastante dinero. Hasta 2025 habrán recursos de los fondos Next Generation. El problema es lo que pasará cuando se termine el dinero y hagan recortes. Si otra vez se recorta en ciencia, las cosas irán para atrás y nos seguiremos alejando de la media europea. Europa está invirtiendo un 2,1 % del PIB en investigación y España solo un 1,4 %».

«La nueva estrategia europea de investigación establece tres pilares: la excelencia, la internacionalidad y la utilidad»


¿Cuáles han sido los objetivos a cumplir en relación con la investigación dentro de la propia Universidad? «Hemos propuesto tres objetivos. El primero es intentar atraer a la mayor cantidad de personas investigadoras a través de los programas tanto nacionales como regionales: Ramon y Cajal, Juan de la Cierva, Viera y Clavijo o Talentum. El segundo es dar ayudas económicas a quienes comienzan su carrera. La tercera es intentar abrirnos todo lo posible a la sociedad, por ejemplo, con el portal de ciencia o a través de la oficina de transferencias con la idea de llegar a todas las empresas públicas, privadas y a las distintas organizaciones».

¿Por qué se apoya más la transferencia de conocimiento que la investigación en Canarias? «La nueva estrategia europea de investigación establece tres pilares: la excelencia, la internacionalidad y la utilidad. No solo nos hemos centrado en la transferencia con valor económico sino también en la transferencia con valor social. Desde Europa dicen que la investigación tiene que ser aplicada. La ciencia básica se tiene que financiar con fondos propios del Gobierno. Es verdad que, ahora mismo, se le da un poco más de valor a la investigación de aplicación directa a medio plazo».

En relación al I+D+i, en Canarias se está apostando por la implantación de parques tecnológicos. ¿Cuál es el papel de la Universidad en el desarrollo de estos parques? «Trabajamos conjuntamente con Intech, que es el parque científico y tecnológico de Tenerife. Ocupamos gran parte de las instalaciones para hacer trabajos relacionados con la sostenibilidad y nanotecnología. Colaboramos en otras cuestiones como títulos propios o Talentum. Hemos participado también en un proyecto que se va a presentar dentro de poco titulado Plan Director de Innovación.  Estamos intentando que el parque sea un elemento para atraer empresas innovadoras. Poco a poco se está consiguiendo».

«Es el momento de dejar paso a otra persona que también tenga la vocación de dar servicio a la comunidad universitaria»


¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado como vicerrector de Investigación? «Poder mantener la investigación durante la Pandemia. Fue más de un año en el que tuvimos que cerrar prácticamente todos los laboratorios. Que la investigación siguiera en marcha fue muy complicado y la verdad es que tengo que agradecer el trabajo de todos los grupos que siguieron haciendo investigación, y que se pusieran a servicio de la sociedad prestando el equipamiento sanitario o creando material como es el caso de los Coronavirus Makers».

¿Le podremos seguir viendo como vicerrector de Investigación o tomará otro rol después de las próximas elecciones? «Hay un momento en la vida en el que uno tiene que darse cuenta de que las etapas terminan. Llegará el momento en el que parezca que todo ha terminado y ese será el comienzo. Creo que es el momento de dejar paso a otra persona que también tenga la vocación de dar servicio a la comunidad universitaria. Le deseo mucha suerte a quien sustituya este puesto y, por supuesto, tendrá mi colaboración y mi ayuda. En un futuro veremos lo que pueda pasar, pero ahora creo que es el momento de descansar».

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