Vídeos con música triste y filtros que encarnan la nostalgia han convertido la tristeza femenina en una estética que da vueltas por internet. Foto: PULL

Chicas tristes y bonitas

Opinión

Una joven enciende un cigarro mientras de fondo suena Pretty When You Cry de Lana del Rey. Tiene el rímel corrido por haber llorado, pero sigue estando guapa. Su sufrimiento tiene un filtro de color azul o incluso, blanco y negro. Ella es visualmente bonita, incluso estando rota. Es una sad girl o chica triste. Una figura que lleva años rondando redes sociales como Tumblr o ahora en TikTok. Son chicas melancólicas, sensibles, nostálgicas… Mujeres cuya tristeza se ha vuelto en un movimiento estético que se puede consumir en internet.

Es una estética que romantiza la inestabilidad, pero no de cualquier manera, sino siempre que conserve cierta belleza. Tiene que ser cinematográfica: una chica entre la adolescencia y la joven adultez mira por la ventana mientras escucha una canción triste, está llorando, pero muy tranquila; no se ahoga sollozando ni se desespera o grita. Si la tristeza se vuelve desordenada, ya deja de convertirse en un objeto de deseo.
Pero este concepto no es nada nuevo. Ya lo vimos en la Ofelia de Hamlet, cuya muerte es representada en el cuadro de Millais de una manera delicada y hermosa. O las hermanas Lisbon en Las vírgenes suicidas. Esta película nos muestra, desde la perspectiva de unos vecinos, cómo se van suicidando una a una estas protagonistas, pero todo con un aura misteriosa. En ambos casos, el sufrimiento femenino se vuelve algo enigmático y bonito desde la mirada masculina. Esta no se centra en el dolor de los personajes, sino en su belleza incluso estando mal.

Estos ejemplos nos demuestran que la romantización de la melancolía femenina es un fenómeno que lleva existiendo desde hace mucho tiempo, solo que en la actualidad lo podemos ver de una manera multiplicada a través de videos cortos con música triste y tipografía de color rosa. Es una forma más de convertir a las mujeres en un objeto y no en un sujeto.

«Yo también me he puesto una canción de Lana del Rey después de un día duro»

Sin embargo, sería hipócrita de mi parte no admitir que disfruto del consumo de contenido relacionado con el tema. Yo también me he puesto una canción de Lana del Rey después de un día duro. He hablado con mis amigas sobre los libros de Sylvia Plath y hemos sentido que ella nos entendería. Mi TikTok está lleno de videos de chicas tristes a los que les doy me gusta. Porque en algún momento me he sentido identificada con ellas.

Eso es lo que vuelve a esta tendencia tan poderosa. Tanto las chicas que publican estos vídeos como las que los consumen simplemente buscan sentirse entendidas. Necesitan saber que alguien más ahí fuera se siente como ellas. Porque la tristeza puede ser un sentimiento muy solitario. Es por ello que la figura de la sad girl muestra una doble naturaleza: el sufrimiento femenino como un atractivo y un objeto de consumo, y una forma de sentirse en comunidad.

No deberíamos culparlas por formar parte de esta corriente, sino identificar por qué la tristeza debe ser bella para prestarle atención. Nos mostramos vulnerables para que no nos ignoren. Incluso nuestra tristeza debe pasar por los filtros de belleza, los tenemos tan arraigados, que para que no se nos juzgue, convertimos nuestro sufrimiento en algo estético. Estamos mal, pero al menos estamos bonitas.

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