Gisela García, gimnasta del Club Batistana de Tenerife, se ha convertido en el último mes en una de las grandes promesas de la gimnasia rítmica nacional. La joven deportista, reciente campeona de España en modalidad individual y conjunto, lleva años dedicando gran parte de su vida a un deporte en el que comenzó a los ochos años. Desde ese momento, los entrenamientos, la disciplina y la pasión han marcado el camino al éxito.
Su relación con este deporte comenzó en casa, viendo vídeos de competiciones que despertaron en ella una admiración inmediata. “Desde el primer momento me enganchó” recuerda ella, y lo que sus padres pensaban que era una fijación infantil acabó convirtiéndose en una parte fundamental de su identidad.
“La constancia es la parte más dura, incluso cuando el cansancio pesa”
El día a día de Gisela está marcado por una exigente rutina de entrenamientos que ocupa prácticamente la totalidad de su semana. Las jornadas de preparación previas a los campeonatos se extienden durante horas cada tarde y requieren una capacidad de organización y compromiso gigante para poder lograr compaginar el deporte con los estudios. Reconoce que no siempre es sencillo mantener un equilibrio, pero asegura que la motivación y las ganas son algo imprescindible para seguir adelante.
Recalca que uno de los mayores desafíos para ella no son únicamente las horas de entrenamiento, sino aprender a convivir con la frustración y la derrota. Considera que el verdadero trabajo aparece en los momentos en los que el cansancio mental y físico nos impide trabajar al máximo: “Hay días en los que el trabajo no sale, pero hay que seguir adelante y dar lo mejor de ti”, sostiene.
“Subirme al podio me hizo entender que todo había valido la pena”
Los recientes Campeonatos de España, celebrados en Santander y Oviedo, marcaron uno de los momentos más importantes de su trayectoria deportiva. Gisela reconoce que aún le cuesta asimilar el logro después de tantos años de esfuerzo. La emoción llegó especialmente al subir al podio, un instante que quedará marcado para siempre en sus recuerdos. Afirma que en ese momento sintió que todo el camino recorrido cobraba sentido. “Solté el aire y supe que todo había merecido la pena”, expresa al recordar aquel momento.
Antes de competir, describe una mezcla difícil de definir entre nervios, adrenalina y emoción. Para controlar esa presión mental, recurre a la confianza construida durante los entrenamientos y a pequeños rituales personales. Antes de salir al tapiz, respira profundamente tres veces y se repite a sí misma que es capaz de conseguirlo. También recuerda las palabras motivadoras de sus entrenadoras: Jacqueline y Leticia Batista y Laura Díaz.

“La gimnasia me ha enseñado a convertirme en quien soy”
Más allá de las medallas, García considera que la gimnasia ha moldeado gran parte de su personalidad. Este deporte le ha enseñado disciplina, trabajo en equipo y perseverancia desde muy pequeña. También le ha permitido aprender a transformar la frustración en motivación y a entender que los sueños se construyen día a día.
Su familia y sus entrenadoras han sido pilares fundamentales en todo este proceso. Incluso durante el campeonato, pese a la distancia, sintió muy cerca a sus compañeras y asegura que compartir los logros con ellas hace que todo sea todavía más especial.
Aunque acaba de proclamarse campeona de España, tiene claro que todavía quedan muchos objetivos por delante. García afronta el futuro con la intención de seguir creciendo y mejorando como deportista. Para ella, este triunfo no representa una meta final, sino el inicio de un nuevo camino.
A quienes sienten que no avanzan o dudan de sus capacidades, les lanza un mensaje basado en su propia experiencia: confiar en el proceso y no rendirse. Bajo su visión, el progreso no siempre es inmediato, pero la constancia termina dando resultados. “Lo más importante es seguir trabajando y creer en uno mismo”, afirma.










