Inés: el arte de reinterpretar

Música

«Nunca me he atrevido a cantar Desátame de Mónica Naranjo. Creo que es una gran artista.»

El nombre artístico de un artista nace en cualquier momento. En el caso de Inés, el seudónimo Gambetta nació tras un viaje a París a los catorce años, una palabra que se le quedó grabada en la cabeza y a la que más tarde añadió el «apellido» Wants Vendetta (Gambetta Wants Vendetta) por una cuestión de pura rima y recuerdo de marca. Aunque empezó en redes con apenas quince años para entretenerse y vencer la vergüenza, un desengaño amoroso a los dieciseis la impulsó a escribir su primera canción seria. Desde entonces, su objetivo cambió: decidió construir una marca personal y demostrar que es mucho más que la versionadora, compaginando la exigencia de sus estudios de Periodismo con la constancia de su escaparate musical.

A la hora de seleccionar su repertorio, la creadora confiesa que no sigue un patrón fijo. A veces se topa con temas de forma aleatoria y evalúa si encajan con su rango vocal o si destacan por la sencillez de sus acordes para una ejecución más improvisada; otras veces, se mueve por pura efeméride, como cuando versionó Wannabe, la canción más icónica de las Spice Girls, en el 25 aniversario del grupo. 

Sin embargo, hay canciones que son innegociables. Su versión de Big in Japan de Alphaville —la cual mantiene anclada con orgullo en su perfil— nació de su amor profundo por el tema, logrando con solo 17 años una producción completa que incluyó batería y que considera uno de sus mejores trabajos.

Los covers actuales son su manera de seguir una narrativa y calentar motores para el público


Al abordar el proceso de versionar, la artista prefiere hablar de «reinterpretar» antes que de «destrozar», un término que considera negativo ya que siempre trabaja desde el máximo respeto. Se define como una cantante versátil cuyo género favorito es el rock.

Explica que su sello personal radica en jugar con la producción: añade coros propios, introduce sus característicos gorgoritos y, de manera muy habitual, sube la tonalidad de las canciones originalmente cantadas por hombres para adaptarlas a su estilo. En este sentido, cita como uno de sus grandes referentes a Marilyn Manson por su capacidad para apropiarse por completo de clásicos de los 80, una filosofía de autenticidad que ella intenta aplicar a su propio contenido.

Inés Rodríguez alias Gambetta Wants Vendetta. Foto: María José B.R.

Esta búsqueda de identidad no está exenta de baches. La intérprete recuerda que su mayor desacierto fue intentar llevar a su terreno temas urbanos y de rap, como Guapo Traquetero de Nicki Nicole o composiciones de Mala Rodríguez. Admite que el formato urbano se le da mal porque no sabe rapear, una experiencia que la ha llevado a la conclusión de que no debe forzar géneros incompatibles, sino transformarlos directamente hacia su zona de confort musical.

Frente a la masificación de creadores en plataformas como Instagram o TikTok, la música destaca que su diferenciación actual se apoya de forma muy potente en su propuesta visual. Desde el uso de sus gafas y pendientes exagerados como marcas registradas, hasta su cuidada estética y sus guiones con frases icónicas orientadas a ampliar la cultura musical de su audiencia.

Aunque reconoce que la edición visual de sus covers acústicos es sencilla y que le gustaría evolucionar hacia un formato más dinámico cercano al videoclip, pone en valor que su verdadero elemento diferenciador es su sólida formación en canto y guitarra. Frente a las tendencias actuales donde escasea el estudio, ella defiende con orgullo su técnica vocal.

Gambetta: «Siento que algún día yo debería estar en el escenario»


El horizonte de la joven está firmemente fijado en los escenarios, un sueño en el que maquina constantemente y para el cual el periodismo funciona como un valioso plan complementario. Los covers actuales son su manera de seguir una narrativa y calentar motores para el público, habituándolo a composiciones con letras en castellano, ya que confiesa que es el idioma en el que siente y en el que plasma sus experiencias a modo de diario personal.

Con la mirada puesta en un lanzamiento para este mismo año, la artista bromea con que todavía está esperando que los grandes músicos nacionales le dejen un comentario elogiando su voz, pero se muestra feliz recordando el gran impacto que le supuso ver que una banda internacional de la talla de Alphaville reaccionara positivamente a su contenido.

Lo último sobre Música

Rawayana en Madrid

La gira '¿Dónde es el after?', protagonizada por la agrupación caraqueña, mezcla
Ir a Top