«El arte debe tener un carácter activista»
Aitor Rodríguez es uno de los referentes del talento emergente tinerfeño. Originario de Santa Cruz, este estudiante de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna participó en la exposición Merkarte de la pasada Navidad y a raíz de ella recibió el Premio Círculo de Bellas Artes. Este reconocimiento, además de valorar sus aportaciones en el mundo de la escultura, le ofrece la oportunidad de exponer una obra inédita en La Ventana, una sala expositiva ubicada en la calle Castillo.
«Espacios como Merkarte o el Círculo de Bellas Artes abren los brazos a nuevas personalidades y cada quién encuentra su camino» expresa sobre el apoyo de las instituciones ante las dificultades de ser artista emergente en Canarias. Aspectos como ser estudiante o no contar con todos los recursos necesarios no le suponen un impedimento, sino que los mira como un impulso a seguir trabajando y evolucionando. Es por ello que para él la universidad supone un incentivo para su trabajo: «Me fomenta a seguir produciendo, me brinda un espacio».
«Me tengo que poner en el lugar de la audiencia, debo buscar esas emociones que quiero que experimente»
La identidad es uno de los ejes que guían sus obras. El escultor considera que dejar huella es uno de los objetivos más importantes de sus producciones, ya que esta esencia permanece en el recuerdo, especialmente en la actualidad interconectada en la que vivimos. «Con el avance de las redes sociales y las tecnologías, la huella digital y la identidad se vuelven permanentes» sostiene. Además, sus trabajos están marcados también por premisas como el tiempo, la memoria y el olvido, que toman presencia física a través de materiales como el cemento.
Estas temáticas nacen a raíz de la demencia que sufre su abuelo, una experiencia muy dura que le motiva a expandir sus propuestas plásticas. Explica que «el arte nace de lo que vives día a día y tu contexto le da mayor riqueza». Su abuelo no es solo una inspiración creativa, sino que es también de quien hereda su pasión artística. Este no pudo dedicarse a lo que realmente le apasionaba, y es por ello que Rodríguez se vio motivado a tomar su relevo. «He cumplido lo que él nunca consiguió», asegura.
Aunque, hasta ahora, sus obras han abordado la robustez a través del cemento, el artista proyecta un nuevo enfoque que abordar en sus siguientes creaciones: la fragilidad. Junto con esta idea se encuentra el concepto de ‘cuerpo apoyado’, un planteamiento que está abordando en muchas de sus últimas piezas y que transmite un sentimiento de agotamiento y la necesidad de descansar. Esta forma de hacer uso del espacio y de trabajar con la infraestructura ya existente refuerza la manera que tiene el artista de entender su práctica, que él mismo define como «un chico creativo que pone cosas en el suelo».

«No hay que sentirse conforme con lo primero que se tiene»
El artista pretende despertar en la audiencia un sentimiento de incertidumbre y crear reflexiones emocionales, no racionales. El público es para él un elemento clave de la creación artística, pues bajo su criterio «la obra nunca está terminada hasta que alguien opina de ella». Es por ello que en su proceso artístico se rodea de las opiniones de sus amistades y personas allegadas. Además de en ellas, busca inspiración en otras disciplinas como el cine. Recauda imágenes que pueda procesar y transformar en futuras piezas. «La creatividad se motiva las 24 horas del día. Debes estar consumiendo, leyendo, moviéndote en un espacio que te motive a hacer lo que quieres» afirma.
Este ímpetu por mantenerse en un proceso de creación constante aparece a su vez en una visión hacia su pasado. Cuando mira a la versión de sí mismo que empezó en este mundo, Rodríguez siente cierta desconexión. En una posible conversación con esta antigua versión de sí mismo, su petición sería que ignore las críticas externas, que abrace los errores como una parte más del proceso y que siempre siga trabajando. Todo se resumiría bajo una premisa clara: «No tener miedo es lo más importante, porque detrás de él está esa victoria que lleva esperando».










