El silencio que sufren las trabajadoras sexuales ante los continuos abusos. Foto: PULL

La prostitución, un fenómeno desde la perspectiva de género

Opinión

La prostitución no supone una práctica donde las mujeres tengan libertad sexual, pues, aunque exista consentimiento, no lo ejercen de manera voluntaria. Ellas no satisfacen ningún tipo de deseo ni obtienen placer, así que, hablando claro, la libertad sexual solo la posee el que compra el servicio. Se trata de una forma de violencia donde existe coacción, intimidación o explotación, y las víctimas son en un 90 % mujeres y niñas.

Desde la perspectiva de género, esta actividad afecta de manera diferente a mujeres y hombres. Ellas componen el lado de la oferta, mientras la demanda es un 97,7 % masculina, según el informe La prostitución del Congreso de los Diputados. Además, el pago a cambio del cuerpo de las trabajadoras sexuales solo dificulta el camino hacia una sociedad igualitaria y libre de violencias. Por eso, podemos afirmar que la prostitución es una institución social que satisface la demanda masculina, aprovechándose de personas de clases bajas y inmigrantes en situaciones de mayor vulnerabilidad, lo que reafirma la idea de que el consentimiento en estas prácticas es totalmente inválido.

«El negocio de la trata afecta a cuarenta millones de personas en todo el Mundo»

El negocio de la trata es un fenómeno que afecta en torno a cuarenta millones de personas en todo el Mundo. La resolución del Parlamento Europeo de 2014 identifica estos fenómenos como una violencia contra la mujer, la dignidad humana y la igualdad de género. Asimismo, y atendiendo al Informe del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y Crimen Organizado (CITCO) de 2016, se detectaron unas trece mil personas en riesgo de encontrarse en situación de trata o de explotación sexual. El volumen de la industria de la explotación sexual en España no deja de crecer, posicionando a nuestro país entre los primeros destinos de turismo sexual.

En cuanto a la salud de las prostituidas, se pueden ver las consecuencias de los abusos en la exposición a múltiples tipos de violencia, el alto riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual y problemas asociados al consumo de drogas. En España, entre 2010 y 2012 fueron asesinadas al menos 20 mujeres prostituidas: 19 fueron cometidos por hombres, catorce de ellos eran clientes y dos eran parejas íntimas de ellas.

Si la sociedad normaliza y tolera la prostitución, los hombres se seguirán creyendo con el derecho de pagar por el acceso al cuerpo de las mujeres. En consecuencia, solo se fomentará la creencia masculina de tener permiso sexual sobre personas que no lo desean, lo que fuera de la prostitución es bien considerado como violación. En conclusión, si no se toman medidas se seguirá perpetuando la representación femenina como un objeto disponible para satisfacer los deseos de otros.

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