Manuel Lorenzo Perera junto a su biblioteca personal. Foto: Jorge H.

«La cultura popular canaria debe llegar ya a los centros educativos»

Cultura / Ocio

 

Manuel Lorenzo Perera es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Historia. Durante más de 44 años fue profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, concretamente en el Departamento de Didácticas Específicas, donde fundaría el Aula Cultural de Etnografía y la Agrupación Folclórica. Natural de La Orotava, ha dedicado su vida al estudio de la etnografía del Archipiélago, llegando a escribir más de 40 libros entre los que destacan algunos títulos como El folklore maldito de las Islas Canarias¿Qué fue de los alzados guanches? Las Olleras: La cerámica popular de la isla de El Hierro, su publicación más reciente.

Lorenzo explica que su lugar de nacimiento tuvo una notable influencia en su pasión por la cultura popular canaria, ya que «en aquel momento, las calles de La Orotava y de casi cualquier sitio eran un verdadero museo etnográfico». El ex profesor de la Universidad de La Laguna recuerda la naturaleza campesina que imperaba en las Islas durante su infancia: «Solíamos ver a la gente de Benijos con los mulos cargados de leña, o a los cabreros que paraban en la Villa de Arriba a vender la leche. Tampoco quiero olvidarme de los cochineros de Icod El Alto, que eran vendedores ambulantes de cochino que recorrían Tenerife pueblo a pueblo, desde la cumbre a la costa».

«Durante mucho tiempo, las fuentes orales fueron denostadas y desprestigiadas, incluso por la propia Universidad»


El director de la Agrupación Folclórica de Educación indica que la Escuela de los Annales, fundada por Lucien Febvre y Marc Bloch, ha tenido mucha influencia en su trayectoria profesional. Estos historiadores franceses diferenciaban entre los maestros de los libros, de la enseñanza y de la tierra. Lorenzo explica que «hasta hace poco tiempo, gran parte del pueblo canario era analfabeto, por lo que había que tomar como base la oralidad cultural». Asimismo, recuerda una frase del propio Marc Bloch que él mismo suele repetir y aplicar: «La historia se hace con fuentes escritas cuando las hay, pero hay que hacerla sin ellas cuando no las hay».

«Mi tesis doctoral, titulada Estudio etnohistórico del pastoreo en la isla de El Hierro, está formada por ocho tomos, tres de los cuales se ocuparon de la redacción sobre pastores de ovejas, cabras, cochinos, es decir, más de 1500 páginas basadas en la oralidad cultural. En realidad, ocurre exactamente lo mismo con la mayoría de mis libros», asevera Lorenzo. Por otra parte, asegura que «durante mucho tiempo, las fuentes orales fueron denostadas y desprestigiadas, incluso por la propia Universidad, pero si queremos considerar todos los aspectos de la cultura popular canaria, esta es la única alternativa».

«Lo que no se conoce, difícilmente puede amarse y defenderse»


Manuel Lorenzo indica que uno de los principales problemas a cerca de la cultura popular canaria es el desconocimiento por parte de la población: «Un claro ejemplo es que las Islas se están llenando de Dragos de Madagascar y Palmeras chinas, que en sus lugares de origen tienen territorios amplísimos para desarrollarse. Nosotros vivimos en estos ocho peñones, y lo que deberíamos hacer es potenciar nuestros valores, que son únicos en el mundo, y no los ajenos».

«La mayor parte del pueblo canario desconoce su historia, su geografía, su naturaleza y sus costumbres, y lo que no se conoce, difícilmente puede amarse y defenderse», explica Lorenzo. En este sentido, el fundador del Aula Cultural de Etnografía de Educación asegura que la solución es «incluir de lleno» la etnografía del Archipiélago en todos los centros educativos, no solo de infantil y primaria, sino también en los institutos, los centros de formación profesional y, principalmente, en la Universidad. Finalmente, asevera que «la cultura popular es la herencia de nuestros antepasados, por lo que tenemos la obligación de respetarla y defenderla».

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