Miriam Rodríguez comparte sus cicatrices con Tenerife

Música

La gallega y tercera clasificada de Operación Triunfo, Miriam Rodríguez, hizo vibrar el Paraninfo. Con su Tour Contigo, todas las entradas vendidas y su banda, pusieron en pie a todo el público durante una hora y media llena de emoción, garra y sobre todo, verdad. Sobre las 18.30 horas empezó a llegar parte de su público, que iba a acudir también a la prueba de sonido. A las 21.00 horas se cerraron puertas para dar comienzo al concierto.

Una introducción puramente instrumentalmente intensa, envolvió toda la sala y consiguió captar la atención de todos los oyentes que acompañaron con palmas al ritmo de la batería, hasta que se hizo el silencio y junto a unos cuantos aplausos, empezó Aquí estás. Acompañada de su guitarra eléctrica, levantó la expectación del público, ganándose una gran ovación. Al terminar el tema, hizo cambio de guitarra y empezó con esa canción que en su momento resultó ser una sorpresa incluso para los más fans, Passengers.

Una de las grandes sorpresas de la noche vino con Sin rencor, ya que se iluminó todo el Paraninfo con las luces de las linternas y en el patio de butacas, de distintos colores. Y no solo se encendió la sala. También se notó esa luz en el rostro de la artista que mostró su gran emoción ante el feedback y recibimiento que estaba recibiendo en la ciudad tinerfeña. Si seguimos hablando de sorpresas, cabe destacar la presencia de dos canciones: Más de lo que ves y La diferencia (ambas no incluidas en su disco). Además, Miriam hizo un pequeño homenaje dedicándole su primer single, Hay algo en mí a Laura Leulmo: “Tenemos que cantar siempre en libertad”. Pero no fue la voz de la gallega la que tocó cada rincón del Paraninfo, sino del público que desgarró cada nota del estribillo por la causa.

Contigo siempre es suficiente


Los fans no se quisieron quedar con las ganas de hacerles llegar todo su cariño y sorprendieron a la artista en Conmigo, suficiente llenando todo el patio de butacas con carteles que ponían “Contigo siempre es suficiente” logrando emocionarla (aún más) y regalando un momento que se volvió íntimo desde el más puro cariño.

Pero es que el Paraninfo no dejaba de temblar, de vibrar. Canciones como Me tienes, Prefiero o Discúlpame pusieron a todo el mundo en pie y su energía llegó a cada zona de la sala. De un momento a otro, todo estaba en armonía, las voces iban a un mismo fin y un único sentimiento se podía palpar perfectamente en el ambiente. El momento clave llegó con No!, su segundo single en colaboración con Pablo López. Tras cantarlo, acompañada de su banda, bajó a donde estaba el público y comenzó a cantar acapella. Los espectadores (de nuevo) en pie, acompañaron a la gallega entregándose al 100%.

Lo que queda claro después de esta noche es que, quien juega en la liga de la la verdad y la pasión lo tiene todo para ganar con su música. Miriam es pura entrega, de principio a fin en todas y cada una de las canciones. Lloró y rió. Se lo pasó en grande y es que se le vio en su hábitat natural, con o sin su guitarra. Con la ilusión y a veces, el dolor en la mirada, demostró que está aquí para quedarse, permanecer y seguir demostrando de lo que es capaz. Y es que, a pesar de que “son solo cicatrices, ya no duelen más” descubres que compartir tu dolor también es necesario, que de este también se hace arte y que aunque “somos eso, huesos y pellejo” también tenemos dentro un mundo paralelo repleto de emociones que nos remueven, nos hacen perder y en su mayoría, aprender.

Escribiendo canciones entre otras historias. Detrás de la máquina de escribir o entre las teclas blancas y negras de un piano. El que lo intenta, también gana.

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