“Queremos entender por qué este virus infecta y destruye las células»

Ciencias de la Salud

Agustín Valenzuela Fernández es profesor titular de la Unidad de Farmacología en la Facultad de Medicina en la Universidad de La Laguna. Además, es el director del grupo de investigación Inmunología celular y viral de la ULL, conformado por los jóvenes científicos Sara Marrero, Daniel Márquez, Romina Cabrera y Judith Estévez. Asimismo, forma parte del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias. Con la ayuda de otras instituciones, el investigador ha descubierto un aspecto novedoso del virus VIH que puede cambiar el futuro de esta enfermedad.

¿Qué conclusión se ha extraído de esta investigación? «En conjunción con el Instituto de Salud Carlos III, con el equipo del doctor Cecilio López Galíndez del Centro Nacional de Microbiología en Madrid y con grupo del doctor Julià Blanco del Instituto Nacional de Investigación del Sida (IrsiCaixa) de Badalona, hemos demostrado por primera vez que si el virus con el que se infecta una persona, presenta defectos en su envoltura, no permite que este se replique y se expanda en el organismo protegiendo al paciente de la enfermedad del sida».

Así que se trata de un descubrimiento novedoso, ¿no? «Exacto. Normalmente, aquellas personas que no generan la fase VIH es porque poseen una protección natural ante la infección ya que un componente de sus células del sistema inmune tiene algún polimorfismo, es decir, una variación en la secuencia de un lugar determinado del ADN, que los defiende o por otro lado, porque no tienen la puerta de entrada del virus en el organismo. Sin embargo, en este caso, los pacientes no tienen ninguna característica propia que les proteja de la infección, sino que ha sido el propio germen».

¿Cree que esto puede ser el desarrollo de una nueva estrategia anti-VIH sobre todo para aquellos pacientes no controladores? “Sin duda. Lo que ocurre es que ahora hay que disponer de una inversión profesional adecuada para poder hacer un desarrollo que oriente a poder conseguir alguna herramienta que sea terapéutica. Al final toda la investigación fundamentalmente sirve para aplicarse. Esto requiere un esfuerzo económico y una estrategia distinta a la de investigación en el descubrimiento del concepto. Tenemos pistas de la secuencia y en qué gen del virus se encuentra esa falta de función. Con lo cual, si somos capaces de neutralizar esa región en virus que funcionen con anticuerpos, podríamos obtener una vacuna. Por otro lado, también tenemos mecanismos de estudio en los que sabemos que los procesos de infección no son estables con esas envolturas por eso tampoco replican con lo cual la propia secuencia vírica puede ser un fármaco para combatir el virus”.

“La propia secuencia vírica puede ser un fármaco para combatir el virus”


Entonces, ¿cuál sería ahora el siguiente paso? “Los pasos más lógicos que queremos hacer teniendo en cuenta las ayudas que tenemos son dos. Uno es ver si hay más pacientes que se han descrito que controlan la enfermedad porque sus virus tienen defectos en este gen o en otro. Y segundo comprobar cuan buena es la respuesta inmunológica de estos enfermos que ya conocemos y los que descubramos nuevos frente a los virus que no son infectivos, porque ahí también tendremos pistas para hacer estrategias terapéuticas. Esto es una vía de continuación normal. En cuanto al procedimiento estratégico terapéutico de avance, que también debería ser normal desarrollarla, solo la podremos hacer si tenemos inversión de fondo capital a riesgo y estamos hablando de cantidades de dinero importantes”.

¿Cuánto tiempo, aproximadamente, han invertido en la investigación? “Este trabajo en particular con los tres grupos de investigación lleva un promedio de cinco años. Se ha tenido que identificar el genoma integrado en las células, sacar el virus a los pacientes, confirmar las secuencias, estudiar cada gen, etc. Es un estudio muy largo y de mucho tiempo. Sin embargo, esto lleva un proceso desde mucho más atrás, ya que se ha podido realizar gracias a que formamos parte de una estructura de investigación muy importante a nivel nacional que es la Red Nacional de Sida del instituto Carlos III. Esta Red engloba a muchos hospitales de España, grupos de investigación de todo tipo y a pacientes que han ayudado con recogidas de muestras en biobancos, hospitales y centros. Esta labor lleva más de 25 años controlándose ya que el seguimiento continuado en el tiempo requiere de muestras en diferentes momentos. Con lo cual es un estudio colectivo, de ahí la importancia de apoyar la investigación médica”.

La idea de que participen tres instituciones, ¿cómo surge? “Surge a raíz de que pertenecemos todas a la Red Nacional de Investigación. Realmente la Red es un proyecto en el que todos los grupos están interesados en esta enfermedad y quieren estudiar e indagar para mejorar los tratamientos, intentar descubrir una vacuna, entender por qué el virus infecta, etc. Entonces dentro de esa organización hay diferentes líneas de investigación donde mucha gente participa y nosotros formamos parte de uno de los paneles de inmunopatogenia que estudia como el virus genera el fallo inmunológico”.

¿Cómo se complementan? “En este caso es fácil porque todos los grupos de investigación son muy profesionales y cada laboratorio que va a la Red es fuerte en una línea de indagación. La dificultad está en que, para desarrollar proyectos de investigación, requieres inversión. O sea que el problema no está tanto en cooperar porque hay una voluntad sino más bien es que no hay una financiación aun trabajando en Red para desarrollar correctamente los proyectos donde queremos llegar que no son otros que curar las enfermedades”.

En cuanto a la financiación que usted nombra, ¿cómo funciona en este tipo de proyectos? “La única financiación que los grupos obtenemos es a partir de la Red o propias. Este equipo, por ejemplo, tiene subvención del Plan Nacional, de la Fundación CajaCanarias y muchos estudiantes poseen becas de investigación del Gobierno de Canarias a través del Fondo Europeo”.

“La Universidad de La Laguna no subvenciona en la investigación ya que no tiene capacidad económica para hacerlo”


¿Y la Universidad de La Laguna? “La Universidad de La Laguna no subvenciona en la investigación ya que no tiene capacidad económica para hacerlo. Así que hace lo que puede, ayuda en becas, le paga los viajes a los estudiantes que van a congresos, etc. Para dar el salto y poder hacer una estrategia terapéutica hace falta otro tipo de inversión».

¿Inversión que podría ser? “De capital riesgo privado o público a través fundaciones. Que exista un parque científico tecnológico serio donde se pueda avanzar protegiendo bien los datos, el personal, el desarrollo del conocimiento técnico y científico, los avances, con un convenio y una cooperación con demás empresas que estén interesadas, meter el producto en el mercado, pagar abogados, etc. Si se quiere curar una enfermedad, hay que hacerlo seriamente. La Universidad es el lugar donde se genera el conocimiento y tienes profesionales para hacerlo, pero lo siguiente no está. Para ponerte un ejemplo, el fútbol lo entiende todo el mundo. La sociedad sabe que, si su equipo quiere ganar la Liga o la Champions, necesita dinero, y tiene que subir el salario de la plantilla y contratar a jugadores muy buenos para reforzarla. Los científicos no piden que les suban el salario, solamente quieren dinero para entender una enfermedad y curarla. Solo existen becas mileuristas, de duración corta, unas exigencias que te hacen llegar ya a la cuarentena o cincuentena”.

Quizás es que la sociedad desconoce la importancia de la ciencia también, ¿no? “Por supuesto. La sociedad desconoce, y cree que con sus impuestos hace todo y no es cierto. Primero porque no controlas dónde van tus impuestos y segundo porque hay gente en la sociedad que mueve una gran cantidad de dinero y no aporta. La soberanía de un país radica en ser autosuficientes en todo. Si tu abandonas a tus científicos, tus técnicos, tus ingenieros, tus artistas y tus profesores a que se busquen la vida estás desaprovechando toda una armada que te puede transformar el país”.

¿Hubo algún antecedente que animase la investigación de este proyecto? “El antecedente siempre es el interés de entender por qué este virus infecta, destruye a las células del sistema inmunológico, produce el sida y por qué no somos capaces de erradicarlo. Queremos entender la enfermedad y para poder hacerlo se debe estudiar el virus. Ese es un precedente y el otro, el que nos anima a esta investigación en particular, es que pensamos, que siempre aquellos pacientes que reaccionan mejor a los fármacos o que no sufren la enfermedad de forma agresiva son los casos de interés que hay que estudiar ya que es posible que haya pistas para curar a los no la pueden. Siempre hemos querido buscar y entender claves y el gen de la envoltura del virus lo ha sido porque es la llave para abrir la puerta de las células que van a infectar”.

Agustín Valenzuela Fernández y su equipo de trabajo.

Respecto a su equipo de trabajo, ¿bajo qué criterios elige a las personas que lo conforman? “La norma principal es la motivación y las ganas de hacer ciencia. Como hemos dicho, no hay inversión en ciencia en este país, las becas son muy escasas, mileuristas, y cuando se acaba una, se acabó el trabajo. Así que, ya que no se va a ganar dinero, la pasión y la motivación en la ciencia es lo principal, puesto que son muchas horas de trabajo y con muestras que muy valiosas de pacientes que hay que respetar. Entonces, el compromiso es primordial. Otra manera de seleccionar sería la de elegir a aquellos que pueden optar a becas o a tener contratos para una investigación. Esto implica que sean estudiantes que estén en los programas de máster o de doctorado”.

A la hora de trabajar, ¿qué dinámica utilizan? “Lo que hacemos es trabajar en equipo en varios proyectos a la vez. Cada uno tiene una responsabilidad mayor en los que están asociados a sus tesis doctoral y básicamente compartir trabajo. Todo el equipo tiene que conocer las tecnologías aplicadas y se deben formar en cuanto al conocimiento técnico-científico a todos los niveles. La calidad humana es muy buena y trabajan muchísimo”.

“Mi equipo es un ejemplo claro de la ciencia hecha por mujeres” 


¿El equipo solo está formado por estudiantes? “Solo estudiantes en formación, no hay contratos para estabilizar. A mí me gustaría tener alguien que me ayude con un contrato indefinido en la Universidad, pero no es posible. Nuestro equipo está en peligro constante porque soy yo solo con los estudiantes, y no sabemos el futuro que nos depara. Da igual realmente los logros que desarrollemos, porque cada dos años aproximadamente estamos en la cuerda floja. Me gustaría, por cierto, destacar que pese a Daniel Márquez y yo, el resto son mujeres científicas. Por tanto, si hablamos de la importancia del papel de la mujer en la ciencia, mi equipo es un ejemplo claro de que es ciencia hecha por mujeres”.

¿Qué disciplinas exigen este tipo de investigaciones? “Para combatir una enfermedad tan compleja como esta, es necesario saber biología celular, bioquímica, genética, ingeniería genética, inmunología, farmacología, fisiología, aspectos clínicos de la enfermedad, virología, y además ser experto en VIH. Además, cualquier mecanismo celular, viral, inmunológico, biológico o patológico que pueda estar implicado y nos permita avanzar en la enfermedad debemos estudiarlo”.

Así que es un continuo aprendizaje. “Exactamente, y al mismo tiempo, nosotros generamos conocimiento que aprenden los demás, y que se debe publicar porque la comunidad científica internacional lo absorbe y a cualquier otro grupo le puede dar pistas sobre esta enfermedad u otra. Por ejemplo, hace dos años, se publicó un artículo en Journal Clinical Investigation, que nos sorprendió bastante ya nos citaban e indicaban que éramos inspiradores de su trabajo”.

¿Actualmente tienen algún proyecto entre manos? “A parte de seguir indagando en VIH en diferentes niveles, hemos abierto una línea para entender el virus Zika. Queremos desarrollar también herramientas tecnológicas sobre dicho virus, un proyecto a cargo de Judith Estévez. El objetivo es desarrollar herramientas útiles para poder abordar el estudio y el diagnóstico con mayor selectividad y así estudiar por qué este virus infecta, cómo lo hace y por qué genera esa toxicidad a nivel neuronal u otro tejido”. A parte de la estrategia tecnológica con Zika y con VIH, también está entre nuestros objetivos generar estrategias de edición génica. Es un proyecto que hemos comenzado en cooperación con la Universidad de Verona”.

 

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