Carmen Rubio Armendáriz, profesora de Toxicología en la ULL. Foto: P. H.

«La ULL es referente nacional en la investigación de metales pesados»

Ciencias

Carmen Rubio Armendáriz es profesora titular de Toxicología en la Universidad de La Laguna y doctora en Farmacia. Además, forma parte de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife desde el año 2000. En la actualidad, su principal línea de estudio aborda la Toxicología Alimentaria, área en el que ha presentado varios proyectos de investigación y en el que a día de hoy destaca el que se lleva a cabo en la isla de El Hierro. Este estudio está dedicado a la detección de metales pesados que se encuentran en nuestra dieta diaria. 

¿En qué consiste su estudio sobre los metales pesados en los alimentos? «El área de Toxicología de la ULL es un referente a nivel nacional en la investigación de metales pesados y decidimos realizar este proyecto, concretamente, centrarnos en los alimentos de origen marino, porque es ahí donde se empiezan a bioacumular y bioconcentrar. Es decir, que se produce una acumulación de sustancias químicas en organismos vivos».

¿Por qué decidieron realizar la investigación en la isla del Hierro? «Se decidió hacerla en la Isla a causa de la erupción volcánica que tuvo lugar en el año 2011. Esto hizo que se elevaran los niveles de metales tóxicos en las aguas y los peces fueran expuestos a ellos».

Usted, además, es doctora en Farmacia y miembro de la Real Academia de Medicina. ¿En España se valora a los profesiones que buscan la vacuna contra el coronavirus? «España apuesta escasamente por la investigación y el desarrollo. Hay que apoyar, evidentemente, a la investigación que se realiza en torno a la Covid-19, pero también a otros proyectos y trabajos. Todas las investigaciones son necesarias».

«No perdono al Gobierno de España el haber expuesto a sus profesionales sanitarios a situaciones de riesgo laboral»


¿Cree que el Gobierno lo podría haber hecho mejor o diferente respecto a la Covid-19? «El Ejecutivo central lo podría haber hecho mejor en cuanto a la comunicación y a la gestión. Y no le perdono haber expuesto a sus profesionales sanitarios a situaciones de riesgo laboral, con un virus todavía, en aquel momento, en fase de conocimiento previo. La respuesta, en general, en Europa, fue lenta y poco ágil. Por fortuna, algunas empresas privadas reaccionaron rápido y apostaron por una transformación de sus propias empresas para la fabricación de productos que escaseaban en ese entonces, como las mascarillas».

«Las vacunas que se han aprobado contra la Covid-19 gozan de las mismas garantías de seguridad que las demás»


Si hablamos de las recién aprobadas vacunas, ¿cree que han tenido un ciclo de desarrollo suficiente como para que se apliquen a la población? «Como mencioné en una conferencia que impartí en el Instituto Universitario de los Estudios de la Mujer: «las vacunas que se han aprobado contra la Covid-19 gozan de las mismas garantías de seguridad que las que se sacan al mercado en el periodo de tiempo que marca el protocolo habitual». Si un periodo estimado de observación de una vacuna es de 38 meses, con la vacuna de la Covid-19 se ha reducido en casi diez meses, pero se han seguido las mismas fases. A esto se debería añadir que existía una gran muestra de población en la que ensayar la vacuna, cosa que con otros medicamentos no ocurre».

¿ Tiene algún otro proyecto que vaya a realizar en breve? « He sido elegida nueva vocal del comité ejecutivo de Women in Toxicology, asociación de mujeres norteamericana que trabajan en Toxicología. Dirijo cuatro tesis doctorales sobre la seguridad en el uso de los medicamentos y en las cuatro estoy empeñada en mostrar la diferencia de género. Creo que las mujeres se diferencian de los varones y que los resultados terapéuticos no van a depender exclusivamente de su género, sino también de una actitud diferenciada del uso del medicamento y, por tanto, qué seguimiento podemos darles para que en ambos géneros se obtenga el máximo beneficio».

¿Qué etapa académica destaca como la más importante? «En mi caso, el momento más importante fue si hacer o no mi tesis doctoral. Culminé mi carrera de Farmacia en cinco años y gracias a mi padre, cuya orientación para mí fue fundamental, orienté mi formación hacia el posgrado. Ese fue el punto que me llevó hacia una vida académica y no a la profesional en el sector farmacéutico. Tomar esa decisión sí es importante para toda persona que decida tomar la vía académica: decidir si apostar por la investigación o no».  

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