Exhibición de fuegos artificiales de la calle de El Medio. Foto: M. García
Exhibición pirotécnica de la calle de El Medio, en Los Realejos. Foto: M. García

Fuegos artificiales

Opinión

Las Fiestas de Mayo de Los Realejos regresaron después de tres años, debido a la Pandemia, a iluminar el cielo del Municipio norteño. Esta celebración se caracteriza, sobre todo, por la competición que existe entre las calles El Medio Arriba y El Sol. La tradición se vio envuelta en dos horas de exhibición de fuegos artificiales. Ciento veinte minutos en los que miles de animales de todo el Valle de La Orotava pasaron miedo y estrés una vez más.

Los perros y gatos, al ser más sensibles que los humanos, consideran a la pirotecnia como una amenaza. Por eso, tiemblan, corren e intentan huir del lugar. Incluso, llegan a tener ataques de pánico por el gran estruendo que se genera. A mi perro tuvimos que llevarlo a un lugar seguro e insonorizado lejos de la zona puesto que llevaba desde las seis de la mañana, cuando empezó la celebración, ladrando y llorando por el ruido resonante de los fuegos artificiales.

Desde mi punto de vista, como realejera que soy y que ha visto estas fiestas desde muy pequeña, considero que es un espectáculo de colores y emociones que te hace vivir una experiencia única. Asimismo, es un atractivo turístico que ayuda al desarrollo económico de los locales y comercios de Los Realejos. No obstante, los animales, bebés y personas sensibles a sonidos fuertes, como las que sufren epilepsia, viven una pesadilla cada vez que se lanzan cohetes, ya que se sienten nerviosos y desorientados.

«Existe la pirotécnica silenciosa y es igual de colorida e impresionante que la común»

Además de causar daños en la salud, la detonación de petardos libera sustancias químicas nocivas y un humo cargado de partículas que contaminan el aire y el medioambiente. La composición de estos artefactos pirotécnicos se basa en polvo fino respirable que es venenoso en exceso. De ahí que representen un peligro para la vida silvestre y ocasione incendios.

Esta celebración debería de cambiar su perspectiva. Existe la pirotécnica silenciosa y es igual de colorida e impresionante que la común. Deberíamos de pensar en las personas y seres que sufren con este tipo de festividad. También se considera cultura a la tauromaquia y para mí es maltrato animal.

  

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