La creación de la Superliga Europea de fútbol supondrá un cambio radical en este deporte. Foto: PULL

Y el fútbol cambió para siempre

Opinión

La nueva Superliga Europea de fútbol ya es una realidad. Varios de los clubes fundadores del torneo han confirmado su presencia a través de diferentes comunicados oficiales. Los tres equipos insignia de España, Real Madrid, F.C. Barcelona y Atlético de Madrid, estarán presentes en el campeonato junto a otros diecisiete grandes. Este hecho está generando una gran controversia acerca de qué pasará con el resto de competiciones de Europa, y sobre todo, qué va a pasar con el fútbol tal y como lo conocíamos.

La respuesta de la FIFA y de la UEFA ha sido tajante. Rechazan la creación de esta competición deportiva y amenazan con expulsar a los futbolistas del resto de torneos nacionales e internacionales. Esto supondría que no veríamos de nuevo a Lionel Messi marcando en La Liga, a Sergio Ramos llevando el brazalete de La Roja o a Diego Pablo Simeone en un partido de Champions. El fútbol mundial se vería envuelto en un cambio radical.

La realidad es que esta Superliga supone una gran inyección económica para sus participantes. Alrededor de 3500 millones de euros serán repartidos entre sus 20 competidores. Además, el premio para el ganador del torneo será de de 400 millones, 250 más que los que abona la UEFA por ganar la Champions League. El pulso entre la FIFA y el presidente del Real Madrid tan solo acaba acaba de empezar. Florentino Pérez cree que esta nueva liga es compatible con el resto de torneos, pero el portavoz de la UEFA ha sido claro en su rechazo total a la competencia.

«No podremos ver a Messi pisando el Heliodoro o a Luis Suárez rematando en el Gran Canaria»

Y la pregunta es, ¿en qué lugar dejaría la decisión de la UEFA a las aficiones? Pues en que no veremos a los grandes de España visitando los estadios de todo el País. No podremos ver a Leo Messi pisando el Heliodoro o a Luis Suárez rematando en el Gran Canaria. No habrá un Barcelona-Levante o un Real Madrid-Getafe. A cambio, veremos cada semana al club culé enfrentándose a un grande de Inglaterra o al Atlético de Madrid compitiendo contra los mejores de Italia. Y sinceramente, como aficionado a este deporte, prefiero poder seguir disfrutándolos en La Liga.

La creación de una competición europea en la que participen los mejores del Continente es una gran idea. Pero ese torneo ya existía desde 1955 y se llamaba UEFA Champions League. Y digo llamaba porque no volverá a ser como antes. A día de hoy, en el caso de expulsión a los nuevos miembros de la Superliga, participarán en ella el Sevilla, el Villarreal, el Betis y la Real Sociedad. Y me parece incluso interesante verles en Champions, pero no será la misma competición que llevamos disfrutando desde que nos aficionamos a este deporte.

Sin Barcelona y Madrid ya no escucharemos el himno de la Champions en el Bernabéu o en el Camp Nou. No disfrutaremos del esfuerzo de un equipo humilde intentando derrotar al grande. Un deporte completamente nuevo. Este es el fútbol que nos queda. Una Superliga que amenaza con remover todo el panorama futbolístico. Lo que sí nos queda claro es una cosa, el dinero mueve el mundo, y la afición no importa. Y yo, como aficionado, solo puedo decir una cosa. Antes que ver al Atlético de Madrid enfrentándose al Manchester City, pues eso, prefiero disfrutar de un Atleti-Valencia.

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