Anne Striewe es la directora de la Fundación Canarina, licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad de La Laguna y máster en Gestión Ambiental, además de defensora del medioambiente en Canarias. Destaca por su compromiso con la inclusión, la cooperación y el desarrollo sostenible. Por otro lado, en su larga trayectoria profesional, ha trabajado durante años en diversos proyectos en Canarias como técnica medioambiental, formadora y guía oficial de turismo. Ahora, como representante de la fundación, aporta un análisis riguroso sobre los retos y oportunidades en materia de naturaleza, gestión de recursos y modelo económico del archipiélago.
¿Cómo equilibras ciencia, divulgación y activismo en tu labor diaria? «Siempre he amado mucho la naturaleza y por eso estudié biología; me hizo descubrir el tesoro natural que son las Islas Canarias. Trabajé muchos años de técnica ambiental, pero me faltaba la parte de enseñar y divulgar. Empecé como guía de grupos turísticos hasta la pandemia, donde me incorporé al proyecto de la Fundación. Defender y despertar conciencia, pues eso es parte del activismo y la divulgación combinados con la ciencia».
¿Qué experiencia medioambiental te ha marcado más? «Haber participado en la organización del 20A, trabajar mucho para intentar sacar en redes, intentar divulgar para que se uniera la mayor cantidad de gente posible a esa manifestación y ver el desborde que se produjo en las calles de Santa Cruz el 20 de abril del 2024. Me quedé en shock, es decir, tanta gente está de acuerdo con esto, no estamos equivocados. Cuando te das cuenta que realmente esto está sirviendo de algo, para mí es como lo más impactante, ver toda esa gente».

«Los recursos naturales son un parque temático para el disfrute de la población turística»
¿Está concienciada la población canaria con sus espacios naturales? «Yo creo que sí, que cada vez la gente es más consciente porque es que es muy evidente, no se nos escapa, no puedes ir a una playa o al Teide sin que haya desborde y todo esté lleno de basura. Por ejemplo, en Lanzarote están cortando el agua de los grifos. Está saturado no solo de turistas; hay más de mil personas que deciden cada mes hacer de Canarias su hogar. La población está concienciada, en gran parte sí, pero por desgracia hay otra parte que no; cada vez es más porque ya no se le escapa a nadie, pero por desgracia hay otra parte que no«.
¿Reciben los turistas el mensaje de cuidado ambiental antes o al llegar a Canarias? «Yo creo que, por desgracia, la mayor parte de los turistas que vienen a las Islas no saben a dónde vienen. Hay una parte de turismo rural que busca naturaleza y cultura, pero es una cuota pequeña. La mayor parte se les vende Tenerife sin limites. Es decir: ven, descansa, disfruta y no te preocupes. Esa parte repite desde hace 15 años el mismo hotel y a lo mejor no han ido al Teide, no se conciencian de la protección del medio».
¿Qué implica que Canarias duplica, con 18 millones de turistas, a Brasil? «Canarias es un territorio reducido, la mitad del territorio está protegido y es muy frágil, cuando íbamos por 10 millones de turistas, se decía que no cabían más y mira ahora, parece que nadie está dispuesto a meterle mano. Un estudio de 2016 aclara que el territorio de Canarias consume 27 veces más recursos de los que tiene; por ello necesitaríamos 27 Canarias para sostener esto. Se está desplazando a la población local al final».
¿Protege la ley realmente ese 42% del territorio canario protegido? «Hoy en día, la tendencia es que los espacios naturales protegidos de Canarias se conviertan en parques urbanos. Entonces, pretendemos construir el 60 %, lo que pasa hoy en día es que ya son espacios fragmentados. La tendencia es que se conviertan en zonas verdes urbanas. Cuando se aprobó la ley de espacios naturales protegidos, en todas las postales salen sitios limpios, sin nadie, luego no es la realidad».
«Lo más importante es poner límites al número de personas que entran al día y cómo se mueven»
¿Transporte público y cuotas de acceso, son una solución real para las zonas tensionadas de Tenerife? «En Masca se limitó el acceso al barranco, pero al pueblo siguen yendo coches de alquiler y guaguas turísticas las que quieran. Al Parque Nacional le pasa lo mismo; se limitan dos senderos, pero el problema reside en el sistema de movilidad. Poner lanzaderas que pasen cada media o cuarto de hora, un micro entrando y saliendo, puede ser una forma. Además, habría que estudiar carga y espacio. Cobraría solo por pernoctación o si es íntegro para la protección del espacio protegido».
¿La positiva situación hídrica de las islas disminuye el riesgo de incendios para este verano? «Depende un poco, ahora el suelo esta empapado, hay un crecimiento muy desmesurado de hierbas y si no hay más lluvias en abril o mayo, eso se seca y para los meses de verano se convierte en combustible, sobre todo en huertas abandonadas o zonas urbano-forestales Hay que tener un montón de cuidado, estar muy atentos los próximos meses; puede pasar, de hecho, un escenario bastante peligroso».
«Buscamos afianzarnos como entidad y empezar a ver un poco los frutos de lo que se ha estado trabajando»
¿Con qué objetivos busca cerrar este año la Fundación Canarina? «En materia de regeneración, cambio de mentalidad y educación ambiental hay varios proyectos. Estamos en los coles, La Laguna y Santa Cruz, también del sur de la Isla, regenerando bosque termófilo, donde están ubicados casi todos esos centros. El contacto con la naturaleza saca a los niños fuera para plantar y regar. En San Miguel, una finca grande de la fundación la estamos recuperando con vegetación endémica. Este es un año de asentamiento y nos están empezando a conocer en el sector animal mediante la ayuda a refugios o albergues».










