«Toda mi vida se la dedico al Carnaval»
Juan Antonio Torres Ventura tiene 20 años y desde pequeño tuvo claras dos pasiones: el Carnaval y la moda, que impulsaron uno de sus sueños de la infancia, participar en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Ese sueño que empezó siendo algo lejano, hoy es una realidad. En los dos últimos años participó en los concursos de comparsas, en Ritmo y Armonía, en los cosos, cabalgatas y en la Gala de la Reina. Cada experiencia le ha permitido crecer tanto a nivel artístico como personal, reforzando su compromiso con esta celebración tan importante para la Isla. Está convencido de que este es solo el comienzo de un camino de aprendizajes y escenarios por conquistar.
Su relación con el Carnaval cambió cuando dejó de vivirlo como un simple entretenimiento. «El punto de inflexión comenzó en el momento en que dejaba de hacer muchas cosas que me gustaban de pequeño por ir a los ensayos y a las actuaciones de mi comparsa infantil», destaca. Lo que parecía una simple actividad terminó marcando su rutina. A partir de ahí llegaron las galas de la elección de la reina en distintos municipios y el concurso de comparsas del sur, hasta llegar a participar en el Carnaval de Tenerife.
Ahora es uno de los integrantes de la comparsa Joroperos, un colectivo consolidado dentro del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. La agrupación ha conseguido importantes reconocimientos, como el Segundo Premio de Interpretación, así como el Tercer Premio del Concurso de Ritmo y Armonía. Esto supone para quienes integran estas agrupaciones el dominio de habilidades esenciales para cualquier artista de Carnaval. Entre ellas se incluyen la coordinación grupal, la resistencia física y la capacidad de adaptación al vestuario y a los elementos escénicos. Además, permite entrenar disciplina y confianza sobre el escenario, competencias que son clave tanto en los desfiles como en la creación y manejo de vestuario a medida.
«Desde fuera, el Carnaval dura una semana. Desde dentro, exige meses»
Juan Antonio lo sabe bien. Formar parte de un colectivo afirma que «significa compromiso, seriedad y discreción. Además de hacer algo muy sacrificado dónde dejas de hacer muchos planes, de estar con familia y amistades por acudir a ensayos y actuaciones». Para él, esa exigencia termina influyendo en otros ámbitos de la vida, porque los valores que se aprenden en el Carnaval no se quedan ahí.
«Hoy se aplaude más lo llamativo y comprado que la artesanía y la técnica»
Además, estudia vestuario a medida. Esa formación le permite unir sus dos grandes intereses y mirar el Carnaval desde otra perspectiva. Entiende el vestuario como algo más que un adorno llamativo: una obra que requiere de un patrón, costuras, diseño y ajustes, detrás hay horas de trabajo y retoques. Por eso asegura que «cada vez se reconoce menos el trabajo artístico que hay en las comparsas, valorando más propuestas simples pero llamativas para el turismo, que la técnica real de baile». Y con los trajes ocurre algo similar, detalla que «se reconoce más el vestuario comprado en plataformas online y con pequeñas modificaciones antes que trajes confeccionados y realizados por equipos de diseño, por lo que al final el trabajo no se ve recompensado».
También percibe un cambio en la manera en que parte de la juventud vive la fiesta. Para muchas personas el Carnaval es sobre todo una semana para desconectar y salir. Sin embargo, para quienes forman parte de comparsas, significa trabajo constante y esfuerzo. El Carnaval de Santa Cruz, declarado en 1980 Fiesta de Interés Turístico Internacional y hoy con aspiraciones de reconocimiento por la UNESCO, ha crecido hasta convertirse en un evento de alcance global.
Más allá del turismo, las cifras y el alcance global, sigue dependiendo del trabajo silencioso de quienes ensayan durante meses
Para Juan Antonio, haber llegado a Santa Cruz es el resultado de años de implicación. Una semana basada en un año entero de preparación. Participar en este escenario implica más que bailar o lucir un atuendo: son meses de ensayos, sincronización, música y de cuidar al detalle la estética. Desde las comparsas hasta las carrozas y galas suponen para Juan Antonio, como para todo el colectivo, un gran proyecto artístico dentro de una tradición que lleva siglos evolucionando y trasmitiéndose entre generaciones.










