Reyes posando en el TEA Tenerife Espacio de las Artes. Foto: D. García.

«El arte debe ser humano, la inteligencia artificial imita, no siente»

Cultura / Ocio

Cuando Virginia Reyes se aventuró a cursar un año de estudios fuera de su ciudad natal, nunca imaginó que regresaría con un poemario propio entre sus manos. La estudiante de Periodismo de la Universidad de La Laguna y redactora en prácticas en el periódico El Día ha culminado un proyecto profundamente emocional que transita entre la desesperanza de toda una generación y los sueños de un futuro que se presenta entre interrogantes, bajo la mirada de su obra El arte de seguir soñando.

Tras recorrer diversas ferias del libro de la Isla y participar en distintas jornadas de presentación en enclaves culturales, la autora conversa con PERIODISMO ULL sobre el proceso de creación de este poemario, así como sobre las dificultades y oportunidades a las que se enfrenta la juventud en la actualidad.

¿Cuál es el origen de su poemario? «El poema clave es el primero, llamado Soñar. A partir de ese construí todo el libro. Lo escribí en un curso de poesía escénica en Sevilla y ahí me di cuenta de que soñar es muy bonito y de que me estaba convirtiendo en adulta. El poema habla de no dejar de soñar aunque nos enfrentemos a la vida laboral, que es una realidad que experimentaré pronto».

En un momento de incertidumbre como el que describe,  ¿cómo se consigue reconectar con esos sueños? «Me ha ayudado empezar a hacer planes sola. En Sevilla, por ejemplo, yo iba al Guadalquivir y ahí, en paz conmigo misma, escribía algún poema cuando me inspiraba. Creo que salir de mi zona de confort, que era estar en Tenerife, es lo que me ha hecho encontrarme a mí misma, reconectar y entender mis emociones para poder expresarlas en papel».

Virginia Reyes en un acto de presentación de su obra. Foto: D. García.
Virginia Reyes en un acto de presentación de su obra en el TEA. Foto: D. García.

Nombró su experiencia en Sevilla. ¿Qué influencias recogió de la cultura andaluza? «Suelo utilizar elementos o nombrar lugares, a veces uso metáforas de Andalucía. Mis poemas no van de Sevilla como tal, sino sobre crecer. Los elementos de Sevilla y de la cultura andaluza están presentes como decorado, dado que allí encontré un mundo distinto para mí. La portada también lo refleja: simula un vestido con volantes, inspirado en lo andaluz, pero no es exactamente un traje de flamenca porque el libro no trata solo sobre Sevilla».

¿Qué quería representar con la portada? «La portada simula un vestido rojo con una chica que parece estar bailando. Me gustó esa imagen porque me recuerda a las sevillanas, pero como el libro no trata solo de Sevilla, no quería algo literal, por eso no se trata de una imagen de sevillana, el vestido solo lo sugiere. De hecho, este mismo se llama traje de flamenco».

Actualmente, ¿qué importancia le da a esa introspección? «Creo que resulta esencial poder estar contigo misma para poder conocerte bien y darte ese autocuidado. Yo vivo esos momentos escribiendo y reflexionando, analizando como me siento que cosas veo. Escribo todos los días en un diario y eso me ayuda a conocerme y a profundizar en mis emociones. Por eso también he desarrollado la poesía como otra forma de expresión. Cuando tengo algún problema, hago un poema sobre eso».

¿Cree que la juventud tiene suficientes herramientas para afrontar el paso a la vida adulta ? «No estoy segura de que se nos enseñe para la vida adulta. La universidad enseña cosas muy abstractas, pero no te prepara realmente para enfrentarte a un trabajo o para tener buena gestión psicológica. Echo en falta más educación emocional en los colegios; todo está enfocado a exámenes y no tanto al desarrollo propio, esa asignatura la tendrás que aprobar por tu cuenta».

«He crecido mucho escribiendo esta obra, sigo sin creérmelo todavía»

¿Recomendaría la producción artística a quienes la lean? «Sí, escribir o cualquier forma de expresión: pintura, baile, lo que sea aunque no sea profesionalmente, es muy importante reconfortante. Por ejemplo yo creo que he crecido muchísimo escribiendo esta obra, sobre todo teniéndola ahora en físico y al ver que es mío y ver mi nombre, yo sigo sin creérmelo todavía». 

Enlazado con el título de la obra, ¿cómo cree que se puede seguir soñando en una época con la amenaza de la precariedad? «Soñar es una necesidad. Si pierdes la esperanza, es como si no te quedase nada. Lo más importante es tener objetivos y saber a dónde quieres llegar. A la juventud se le suele dar precauciones por la falta de empleo y demás, yo por ahora decido no hacerles caso, tengo objetivos claros y sigo soñando y haciendo lo que me gusta para busca llegar allí. De nada sirve tener un trabajo que no te llena, los sueños son muy importantes no deberíamos perderlos nunca».

¿Dentro de esos sueños entra alguna posible obra futura? «Sí, me gustaría seguir escribiendo, sobre todo novelas. Lo he intentado varias veces, pero es complicado porque requiere dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. A pesar de hacer teatro desde hace tiempo, no me dedicaría a este genero, pues disfruto más representando que escribiendo.

«Me llamaba la estructura y como se contaban las historias, creo que lo reflejo en mi redacción»

¿Cómo influyó el teatro en la obra? «Bastante, debido a que empecé a interesarme por la poesía gracias a obras teatrales en verso, sobre todo del Siglo de Oro. He representado obras como Cyrano de Bergerac, de Moliere, o Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. Además de fijarme en la rima, me llamaba la atención la estructura y cómo se contaban las historias. De una u otra manera creo que esto lo reflejo en mi redacción».

¿Qué le hace apostar por la poesía? «Un poema puede ser interpretado de muchas formas, en ellos intento contar historias normalmente basadas en mis experiencias propias,  por eso digo que mis poemas están un poco teatralizados».

¿Cómo ha sido su experiencia con el mundo editorial? «Es complicado. Se gana poco por venta y es difícil publicar poesía porque por lo general vende menos. Muchas editoriales piden que vendas los primeros ejemplares por tu cuenta y sin ayuda, para ver si el libro tiene éxito. En mi caso, estoy vendiendo la primera edición para que después se distribuyan en librerías de forma nacional».

Portada del poemario ‘El Arte de Seguir Soñando’. Foto: V. Reyes

«Por lo general no existe esa cultura de detenerse y disfrutar de poemas»

¿Cree que la poesía es un género al que no estamos acostumbrados? «Sí, por lo general no existe esa cultura de detenerse y disfrutar de poemas por decirlo de alguna manera. El formato de consumo también es diferente, puede estar reservado para leer en la playa, cafeterías o lugares así. A pesar de ello creo que se debería fomentar más, es más común que una persona que escribe, da igual el género, lea poemas que las personas que no lo hacen. Para mí eso no significa que pierda el encanto, cualquiera puede extraer una interpretación diferente dependiendo de su visión».

¿Es compaginable la vocación artística con el género periodístico? «Son dos cosas distintas: el periodismo es objetivo y preciso, todo el mundo tiene que entenderlo. Mientras que la poesía puedes hacer literalmente lo que tú quieras, de lo que te hayas inventado o de tus memorias. Yo creo que a medida que voy avanzando y mejorando como periodista, aprendo a comunicar mejor.  Entonces, mis poemas también tienen más fuerza, al final siempre estoy comunicando un mensaje«.

¿Cuál es su poema favorito del libro? «Se llama Acto de Fe. Está dedicado a mi abuela e inspirado en La vida es sueño, que es una obra de Calderón de la Barca. En él llego a la conclusión de que vivir y soñar va de la mano, conlleve lo que conlleve».

¿Le preocupa la irrupción de la inteligencia artificial generativa en el ámbito creativo? «Sí, con temor y pena. Creo que debería usarse para trabajos que nadie quiere hacer, no para sustituir la creatividad. El arte debe ser humano, porque tiene sentimientos. La inteligencia artificial puede imitar, pero no sentir».

 

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