En Tiktok hay más de mil millones de perfiles. Foto: PULL

Profesora, ‘six seven’

Opinión

Hubo un tiempo en que los memes tenían un significado claro, un contexto definido o una lógica interna capaz de generar humor. Hoy, en cambio, basta con repetir una frase y acompañarla de un gesto concreto para alcanzar una difusión global. El fenómeno del «6-7» se ha convertido en una de las tendencias más disparatadas y representativas de la cultura digital contemporánea. Lo más curioso es que nadie entiende exactamente qué significa y, posiblemente, ahí se encuentre el secreto de su éxito.

El meme nació a partir de la canción Doot Doot (6 7), del rapero Skrilla, utilizada en vídeos de TikTok relacionados con el baloncesto o con jugadores como LaMelo Ball. Poco después, millones de menores comenzaron a repetir la frase hasta convertirla en un código colectivo.

Las personas adultas intentan encontrar un significado oculto donde, probablemente, no existe nada. Quizá el meme nunca quiso comunicar nada. Quizá su función real sea otra: crear pertenencia. Quienes entienden el chiste forman parte del grupo; quienes preguntan qué significa quedan automáticamente fuera. Eso explica por qué el «six seven» se extendió tan rápido en colegios y redes sociales. No importa lo que diga; importa reconocerlo.

«Quizá el 6-7 no signifique nada, pero dice mucho sobre cómo consumimos contenido hoy»

En Reddit, muchas personas usuarias definen el fenómeno de una forma sencilla: «No significa nada». Otras lo comparan con los códigos absurdos que todas las generaciones tuvieron alguna vez, aunque ahora internet y las redes sociales aceleran el proceso hasta convertirlo en una tendencia mundial.

El éxito del «six seven» refleja cómo cambian los códigos culturales de la Generación Alfa. El humor ya no se construye alrededor de historias o personajes memorables; ahora es rápido, efímero y absurdo. Quizá por eso muchas personas describen esta tendencia como una especie de agotamiento digital colectivo: consumimos tantos contenidos al día que el cerebro termina reaccionando a impulsos inmediatos.

Aun así, sería un error pensar que esta generación es menos inteligente por reírse de algo que, a primera vista, parece absurdo. Todas las generaciones tuvieron bromas incomprensibles para la población adulta. La diferencia es que hoy se convierten en fenómenos globales en cuestión de horas.

Probablemente, dentro de unos meses nadie vuelva a decir «six seven». TikTok encontrará otra frase sin sentido, otro gesto extraño y otro meme imposible de explicar. Sin embargo, el fenómeno deja una idea clara: en internet, el significado ya no es obligatorio para captar la atención.

Y quizá eso sea lo más inquietante de todo.

 

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