«Las presentaciones son muy especiales porque vemos cómo la gente conecta con la tradición»
Daniel Sanz es estudiante de Periodismo de la Universidad de La Laguna y amante de la fotografía. Dedicó más de dos años a un proyecto que terminó convirtiéndose en una de las experiencias más importantes de su vida. Junto a Julio Concepción, autor de Mariposas de Finados. Las luces de los muertos en la tradición canaria, recorrió distintos municipios para documentar una tradición vinculada a la Noche de Finados. Mientras Concepción se encargó de la investigación y la redacción, él contribuyó a la realización de todas las fotografías que acompañan la obra.
Este ritual se llevaba a cabo entre el 1 y el 2 de noviembre por la noche. Consistía en elaborar lámparas utilizando una base de aceite sobre elementos cotidianos como chapas de cerveza, papas, lapas marinas o incluso cartas de baraja con mechas de algodón o trapo. El objetivo era honrar a las personas fallecidas y conocer, según la intensidad de la luz, cómo se encontraban sus almas.
El fotógrafo reconoce que la inspiración le llegó gracias a la confianza que su compañero depositó en él desde el principio. Sin embargo, asegura que la motivación aumentó al escuchar los testimonios de las casi cien mujeres que participaron en la investigación. Según explica, muchas de ellas forman parte de la última generación que conserva recuerdos directos de esta práctica, por lo que recoger sus vivencias era importante antes de que desaparecieran.
Sacar adelante el proyecto no fue fácil, ya que tuvo que compaginar clases, exámenes y trabajos universitarios con entrevistas, viajes y sesiones de fotos. A pesar de las complicaciones, asegura que la buena organización y las ganas de rescatar una parte de la cultura canaria hicieron que todo el esfuerzo valiera la pena.
«Estas mujeres son la última generación que mantiene un vínculo directo con la tradición»
Sanz recuerda que cuando vio el libro por primera vez junto a Julio Concepción, el mismo día de la primera presentación y firma, sintió una sensación especial. Ambos comparaban el proceso con un embarazo. «Siempre decíamos que tenerlo por fin en las manos iba a ser como el parto», confiesa.
También destaca la calidad de la edición que hizo LeCanarien Ediciones. Al ver el resultado final, recuerda con cariño cómo su compañero y él se miraron, se abrazaron y supieron que lo habían conseguido.
Desde su publicación, han presentado el libro en municipios como Vilaflor, Fasnia, Puerto de la Cruz o Icod de los Vinos, además de la Universidad de La Laguna. Para el estudiante, estos encuentros son una oportunidad para compartir con la ciudadanía el significado de una costumbre que forma parte de la identidad del archipiélago.
«Es un libro que se hace para que el pueblo canario pueda verse reflejado»
Durante las presentaciones vio cómo muchas personas se sienten identificadas con las historias que se recogen en la obra. Algunos incluso le confesaron que, después de conocer la investigación, volverán a encender las lámparas de Finados en sus casas. Para Sanz, esas respuestas son una de las mayores recompensas de este proyecto.
Considera que el mensaje principal del libro es la necesidad de proteger las tradiciones propias. También cree que conocer las costumbres heredadas ayuda a fortalecer la identidad canaria y evita que una parte de la memoria colectiva desaparezca con el paso del tiempo.
La publicación también dio origen a Ofrendas de luz, su primera exposición fotográfica. En ella reúne imágenes relacionadas con lo que se cuenta en el libro y ya pasó por espacios como Vilaflor y la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna.

«En la exposición se le da más espacio a lo creativo y a la fotografía artística»
Aunque reconoce que el formato expositivo es diferente al de la investigación escrita, señala que ambos comparten el mismo objetivo, acercar este legado cultural a la población y crear espacios de encuentro en los pueblos. «A través de las imágenes es posible transmitir emociones y despertar la curiosidad de quienes no conocen esta costumbre», explica.
Sanz asegura que participar en este proyecto marcó un antes y un después en su trayectoria personal. Más allá de la experiencia editorial, valora el contacto con las mujeres entrevistadas, quienes les abrieron las puertas de sus hogares y compartieron historias, recuerdos y enseñanzas. Por ello, no descarta volver a colaborar en proyectos relacionados con la etnografía y la conservación de las tradiciones de su tierra.










