La presidenta de Solidaridad Venezuela llegó a España el 5 de febrero de 2019. Foto: O. de León

«Nuestro objetivo es hacer que la vida de las personas migrantes sea digna»

Solidaridad

«El pueblo canario está viviendo un cambio que todavía no ha asumido»

Marcela Máspero lidera la Asociación Social Solidaridad Venezuela desde su fundación en septiembre de 2019. Esta entidad sin ánimo de lucro surgió con la finalidad de ayudar, asesorar y defender a las personas migrantes provenientes de Venezuela que, en ciertos casos, se vieron en la obligación de retornar a Canarias. Cabe destacar que en la actualidad prestan sus servicios a cualquiera que lo necesite, sin importar su país de origen. «Nuestro objetivo principal es hacer que la vida de estas personas sea digna y decente», apunta la presidenta.

A la hora de poner en marcha la Entidad, Máspero asegura que las relaciones y la colaboración por parte de Tenerife Isla Solidaria, un proyecto del Cabildo Insular de Tenerife que tiene el objetivo de promover, potenciar y concienciar sobre la Acción Voluntaria y el Tejido Asociativo, fueron fundamentales. «Nos orientaron con la parte jurídica y ahí empezamos a relacionarnos, a tener talleres y a prestar servicios, ya que al principio no teníamos recursos suficientes», explica.

En agosto de 2022 el Cabildo de Tenerife sacó una convocatoria de subvenciones destinadas a la ejecución de proyectos de lucha contra el racismo y de acompañamiento de personas migrantes. «Desde la Entidad presentamos un proyecto llamado Solidaridad en marcha, el cual nos ha permitido tener una oficina y poder ofrecer un servicio de mayor calidad», agrega la venezolana. De esta forma, gracias a las ayudas prestadas, la Organización cuenta con una abogada y una trabajadora social que les asesoran en todo momento.

«Al llegar con mi DNI a la Oficina de Empleo me dijeron que era analfabeta»


Marcela Máspero llegó a Canarias en febrero de 2019, siete meses antes de la creación de la Entidad. Al igual que el resto de las personas migrantes, se encontró con multitud de desafíos y dificultades como el racismo institucional, la exclusión de ciertos beneficios y el impedimento de conseguir un trabajo decente. Además, destaca que «el problema más grave que tenemos en España es el retraso en las solicitudes de residencia».

A pesar de contar con estudios y haber trabajado en recursos humanos y como inspectora de higiene y prevención ambiental, denuncia que «al llegar con el DNI a la oficina de empleo me dijeron que era analfabeta». Pero, motivada por esta situación, decidió seguir una ruta de formación profesional y empleo en Canarias. Esto le permitió darse cuenta que en las Islas hay muchas facilidades para la formación gratuita, pero que son poco aprovechadas por la población nativa. «Hay muchas más personas migrantes beneficiándose de la educación subvencionada que la propia ciudadanía canaria», añade Máspero.

Pero más allá de este «racismo institucional», alega que también existe una discriminación por parte de la ciudadanía de a pie: «Cada día hay más delitos de odio. Lo hemos sentido. Yo creo que tengo facciones muy parecidas a las personas nativas de aquí, pero a veces cuando hablo en grupos y se dan cuenta de que tengo un acento diferente ya empiezo a notar las miradas de la gente».

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