Las personas migrantes del campamento elaboran sus pancartas para la marcha. Foto: NBDV

«Libertad, por favor»

Solidaridad

La situación ya lo pedía a gritos. Tras meses sin poder viajar de Canarias a Europa, ayer sábado, 6 de marzo, cientos de migrantes emprendieron una marcha partiendo del Campamento de Las Raíces hasta la Plaza del Adelantado para protestar en las calles de la ciudad. Un mes después de comenzar a funcionar el Campamento, con unas condiciones de vida indignas, y situado en un lugar escondido para que no se les vea, por fin se hicieron notar. Lejos de protestar en soledad, tuvieron desde el principio la compañía de cientos de residentes de Tenerife, quienes llevan semanas ofreciendo su ayuda de forma voluntaria. También son quienes convocaron el acto.

Las fuertes lluvias de la noche no evitaron que cogieran fuerzas para la marcha. A las diez de la mañana, hora a la que abren las puertas del Campamento, ya estaban a punto de comenzar. Le muestran a cualquiera que esté con una cámara las pancartas que hicieron el día anterior  y agradecen la presencia de gente de Canarias en solidaridad con su situación. Hacia las 11.00 horas, un grupo de personas voluntarias con chalecos amarillos organizó al grupo y lo guió a la carretera de La Esperanza cortada al tráfico. La consigna se escuchó alto y claro durante todo el trayecto: «Libertad, por favor».

Llegada imparable a la ciudad


Durante el descenso hasta La Laguna, una lluvia intensa y repentina pareció estar a punto de terminar con el acto. Pero se quedó en el intento, y es que después de un mes pasando frío en carpas de plástico que se inundan cuando llueve, eso no fueron más que cuatro gotas. Tras llegar a un cruce, el grupo se reorganizó y un grupo de representantes recordó las pautas que se habían marcado: ante todo, llevar puesta la mascarilla y tener calma. «Todo lo que hemos hecho hasta ahora, todo lo que hemos aguantado se canaliza en este momento», explicó con micrófono en mano uno de los manifestantes.

La llegada a la rotonda de Padre Anchieta fue abrumadora. Con el tráfico cortado por la Policía, un enorme grupo de personas se abrió paso hacia la Avenida de La Trinidad con pancartas y consignas que resonaban en todas partes. La protesta se convirtió en el foco de toda atención, y se escuchaban pitas entusiastas, en apoyo con la marcha, provenientes de algunos de los coches. Varios grupos de migrantes se daban las manos para cercar la manifestación, y otros saltaban, bailaban y gritaban por la libertad. Por las calles peatonales, los transeúntes se detenían a mirar, otros grababan con sus móviles, y otros aplaudían y alzaban el puño para mostrar su complicidad.

La misma proclama que hace meses


Una vez en la Plaza del Adelantado, la manifestación se reunía en corro para leer comunicados en francés, inglés, español, wólof y árabe. Expresaban lo mismo que hace meses: necesitan soluciones para el bloqueo en Canarias y poder vivir dignamente. Representantes de colectivos feministas manifestaron también la situación de las mujeres migrantes llegadas a Canarias, la cual ha sido invisibilizada. Transmiten que las rutas actuales son un peligro para ellas, en las que se exponen a la trata y las violaciones, cuando precisamente huyen de prácticas como la mutilación genital femenina o el matrimonio forzado.

Entre tiempos, sonaba en los altavoces Liberté de Soolking y Ouled El Bahdja, una canción que se convirtió en su himno de esperanza desde hace semanas. El acto terminaba, y el grupo se disolvía. Pese a tener permiso para realizar la marcha, no lo tienen para regresar en bloque hasta Las Raíces, por lo que suben la carretera de La Esperanza en pequeños grupos. El voluntariado con chalecos amarillos expresa en repetidas ocasiones que «bajamos con ustedes y subimos con ustedes. Nadie se quedará atrás».

Hace más de dos semanas que una cincuentena de migrantes decidió salir del Campamento y dormir a la intemperie para reclamar que se cubran sus necesidades básicas y se les permita viajar a Europa. Desde entonces, sus proclamas estuvieron a la orden del día, pero no se tradujeron en soluciones políticas. El pasado 20 de febrero se llevó a cabo la ‘Concentración por el Libre Tránsito’ entre consignas, pancartas y comunicados, pero también con música, baile y un acto simbólico con aviones de papel. La respuesta política tampoco llegó. Esta marcha fue el paso que tocaba dar, y ahora, todavía con paciencia, las personas migrantes esperan soluciones a su bloqueo en Canarias.

Autora de la novela Vida (2020) y de muchos poemas y microrrelatos. Algunos de ellos son La bruja del pueblo, ¡qué arda en la hoguera!; Invasión neocolonial y Un globo a China. También bailo y disfruto de toda buena comida. Un fisco canaria, una mica catalana.

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