La población de la Isla sigue esperando ayudas para sus nuevos hogares. Foto: PULL

La sociedad palmera, olvidada

Opinión

La sociedad actual vive rodeada de información de una manera constante. Día tras día, cientos de noticias concurren entre sí, pero solo unas pocas llegan a los medios de comunicación. Tras ser las protagonistas de los telediarios y ostentar los titulares, muchas realidades se van desvaneciendo hasta dejar de existir.  Se borran por completo del mapa mediático. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar por qué ocurre esto? ¿Nos hemos preguntado quiénes se encargan de poner punto final a las noticias?

Las informaciones que ya han sido contadas, tarde o temprano dejan de tener su hueco en la prensa. Es un ciclo al que las historias deben enfrentarse. Si es cierto que, en ocasiones, sin que las realidades lleguen a su fin, los medios de comunicación tienden a enmudecerlas. Un claro ejemplo es la situación provocada por el volcán de Cumbre Vieja en La Palma. El 19 de septiembre, día en el que comenzó la erupción, las miradas informativas se centraron en la Isla y se produjo un intenso trabajo mediático.

La erupción volcánica trajo consigo que los canales generalistas y la prensa emitieran, sin descanso y a tiempo real, todas las novedades del volcán. Además, se produjo una difusión internacional. La Palma se convertía en aquel entonces en la cruz del mapa.

Los medios de comunicación enviaron a sus caras más conocidas como Mónica Carrillo, Matías Prats o Susanna Griso a la Isla durante los tres meses que duró la erupción. Se convirtió en algo familiar que la prensa mostrase de una manera continua su apoyo a Canarias. En ese momento la situación protagonizaba los titulares por haber roto el statu quo de la sociedad. La parrilla televisiva se encontraba repleta de especiales y debates científicos para explicar lo que ocurría.

«Mientras se opta por silenciar, ahí afuera existen realidades que quieren ser contadas»

El paso del tiempo trajo consigo el fin de la erupción y a partir de ese momento se produjo un silencio mediático. Todo lo que se había hecho por la Isla quedó en vano. El cese de la actividad volcánica provocó que la máscara de humanidad de los medios de comunicación se diluyera por completo. Las cámaras dejaron de grabar. Creyeron que la historia había llegado a su fin, pero es indudable que aún no se puede pasar página.

El periodismo canario es el único que, en la actualidad, da cabida a la dura realidad que sigue viviendo la sociedad palmera. Informar sobre la situación que se vive en La Palma se ha reducido, por tanto, a una tarea de ámbito insular. El Gobierno de Canarias ha destinado más de 200 millones de euros en ayudas para viviendas y alojamientos a las personas afectadas por el volcán. Sin embargo, muchas familias continúan sin hogar y ya no tienen voz para hacerse eco.

Las historias no pueden terminarse de la noche a la mañana. Pese a que los medios reciben y difunden información sin descanso, no se debería dejar que las noticias se solapen entre sí. Hay que luchar por acabar con este efecto dominó informativo. Mientras se opta por silenciar, ahí afuera existen realidades que quieren ser contadas. Que merecen no caer en el olvido.

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