Rodrigo Fidel Rodríguez es licenciado en Filosofía y en Ciencias de la Información en la Universidad de La Laguna. Actualmente, se desempeña como investigador y docente en el Grado de Periodismo. Nació en Venezuela en una familia de origen canario. Su labor investigadora se centra en el estudio ético y deontológico del fenómeno migratorio en España y su tratamiento en los medios. Es autor de varios artículos y libros, siendo su obra más reciente Tratamiento ético de la inmigración en los medios, presentada el 14 de marzo en el Museo de Naturaleza y Arqueología de Santa Cruz de Tenerife, en la que reflexiona sobre el papel de los medios de comunicación en la representación del flujo migratorio.
¿Qué le impulsó a redactar acerca del trato moral del desplazamiento en los espacios mediáticos? «Un punto de partida que me motivó a escribir sobre este tema es fundamentalmente Canarias y cómo históricamente hemos sido un pueblo de emigrantes, y solo recientemente nos hemos convertido en receptores. Al igual que nosotros en su momento fuimos a Venezuela y a otros países sudamericanos, enfrentamos diversas penalidades y situaciones de victimización y acoso. Por ello, considero que ahora tenemos una obligación moral de empatía y solidaridad con las personas que llegan, ya que nosotros hicimos lo mismo hace cincuenta o sesenta años».
¿Considera que la prensa refleja de manera adecuada las diferentes experiencias que desencadena el fenómeno migratorio? «Los medios informativos se concentran principalmente en difundir la llegada a las fronteras, lo que resulta ser lo más llamativo e impactante del hecho. Pero, se echa en falta relatos que expliquen el antes, es decir, las razones por las cuales se emprenden en esta peligrosa travesía limítrofe, en la que a lo largo de ella se pierden muchas vidas. Asimismo, hace falta la visión del futuro, donde quienes arriban se integran, construyen sus vidas y se fusionan con la población. Estas historias quedan opacadas justamente por la narrativa dominante de los límites territoriales».
«Las palabras influyen en nuestra percepción y modifican la realidad»
¿Qué reflexión le gustaría que el lector se quedara tras leer su libro? «Me gustaría que tomara conciencia de que el mundo en el que vivimos no solo está formada por objetos físicos, sino también por las palabras. A veces, estas pueden tener consecuencias significativas y contribuir a crear realidades. Un claro ejemplo es cómo el término MENA, hace diez años, era una abreviatura para referirse a quienes no han cumplido la mayoría de edad y llegan sin compañía como es en el caso de Canarias. No obstante, actualmente se emplea esta expresión para criminalizar a estas personas, lo que provoca que el vocablo termine contaminado y convirtiéndolo en algo peyorativo. Personalmente, trataría de evitarlo y aconsejaría no usarlo debido a las asociaciones mentales negativas que genera».

De todos los libros que ha escrito, ¿cuál es el que más le apasiona? «Sin lugar a dudas, apostaría por el más reciente, Tratamiento ético de la inmigración, porque creo que no solo es interesante para quienes estudian o van a estudiar periodismo, sino también para todas las personas que participan en la conversación pública sobre la inmigración como son las asociaciones, juristas, el personal de trabajo social, etc. Pero, también es relevante para la población en general, ya que reflexiona sobre el trato que tienen los medios profesionales y las redes sociales sobre esta cuestión, por ello, es algo que nos debería concernir a todos».
Como profesor del Grado de Periodismo, ¿qué consejos le darías al alumnado para que se conviertan en profesionales en su labor? «Un consejo general sería que adopten un principio de precaución al igual que se emplea en medicina, evitando dañar a otras personas y usando un lenguaje cuidadoso, ya que es nuestra herramienta principal para construir el discurso periodístico y el de las personas inmigrantes. Asimismo, deben tener en cuenta la trazabilidad de la información, respaldándola con fuentes confiables, datos verificados y hechos comprobados. Esto es clave en el periodismo y evitaría que la información se convierta en un producto defectuoso».