El patriarcado es la gramática invisible que articula el lenguaje de nuestra identidad. El capitalismo se encuentra presente en la publicidad y en la producción de ciertos artículos destinados al público femenino. La continua presencia de estereotipos de género y roles tradicionales en los medios de comunicación, así como en el mercado, hace que sea preocupante de qué manera influye mayormente, en las jóvenes españolas hoy en día.
Es frecuente observar a personas de sexo femenino representadas en anuncios publicitarios de objetos sexuales y subordinados que deriva en una imagen negativa de ellas. Se aplican imágenes sexualizadas de señoras para vender productos de perfumes o ropa, lo que perpetúa la idea de que las mujeres son solo cuerpos y no gozan de una capacidad real y valiosa. Asimismo, se espera que las chicas sean bonitas y con rasgos femeninos en todo momento haciendo que no se sientan libres y actúen como deseen sin ser analizadas.
Otra demostración de cómo el machismo altera a las jóvenes españolas son los bienes orientados a ellas. En las estanterías de los supermercados hay elaboraciones únicamente para mujeres y estos suministros suelen ser más costosos que los equivalentes para hombres, los de color azul. Una clara demostración de esto es el llamado impuesto rosa, en el que los bienes para féminas poseen un costo mayor simplemente por el hecho de estar destinados a aquellas. Incluso, una gran cantidad de mercancía para la higiene femenina construye el pensamiento de que la menstruación es algo asqueroso y humillante.
«Cada vez más adolescentes se subestiman por su apariencia»
Todo esto cuenta con resultados realmente preocupantes en cómo las menores ven sus propios cuerpos y su sitio en el mundo. Se les enseña desde temprana edad que su importancia está presente en su físico. Esto lleva a una escalada de ansiedad y la intranquilidad por su aspecto, lo que puede tener serias consecuencias para su salud mental. Según UNICEF (2024), el 73,5 % de las chicas sufre presión estética y el 34,3 % se compara con perfiles perfectos, agravando una espiral de ansiedad. Por a ello, ocho de cada diez adolescentes mantienen su amistad con quienes cuidan su salud mental, mostrando una generación más empática y con menos prejuicios.
Es importante tomar medidas para combatir el machismo en la sociedad en general y en el capitalismo en particular. Las empresas deben ser conscientes y dejar de ofrecer al público estereotipos de género en su publicidad y productos. A la par que educar a la juventud en que su mérito no proviene de su apariencia, sino de su capacidad para perseguir sus deseos y alcanzar sus metas.










