Cada vez que me dispongo a buscar una habitación en Tenerife, mi esperanza se desvanece y mi cuenta bancaria tiembla de temor. Veo estudios de treinta metros cuadrados a precios que harían salir corriendo a cualquiera. Aunque trabaje en la gran industria de éxito de Canarias, el turismo, no consigo poder pagar los precios del mercado del ocio global. Competimos con los salarios de turistas internacionales, la mayoría procedentes de Alemania o Inglaterra, y a quienes, se ajusta el mercado económico tinerfeño.
La gran noticia que navega alrededor de las Islas es siempre la misma: el turismo en Canarias vive su mejor momento. En 2024, el PIB turístico alcanzó la enorme cifra de 21 424 millones de euros, un 11 % más que el año anterior. El epicentro económico de las Islas se encuentra en pleno rendimiento aportando el 36,8 % de la riqueza regional.
Aunque al ponernos las gafas de buceo y adentrarnos en el mar, nos chocamos con la otra cara de la postal: la tasa AROPE se mantiene congelada un 31,2 %. Es una cifra que marea, puesto que hay 700 000 personas en riesgo de pobreza y exclusión, mientras las habitaciones de los hoteles y los apartamentos turísticos se completan.
«El coste medio del alquiler no vacacional en Canarias ha subido un 68,1 % desde 2014»
Las ventas de numerosas viviendas dejan de ser esas idílicas ofertas sobre las demandas que necesita la población canaria, pues han sido adquiridas en un 35,7 % por el sector comprador extranjero. Se convierten en el gran fenómeno de Viviendas Vacacionales que lejos de ayudar a la economía canaria la está ahogando e incluso, expulsando a la población residente de sus casas. Puesto que, representan el 34,5 % de la oferta total de viviendas. El resultado es una asfixia inmobiliaria sin precedentes.
Además, hay que remarcar que el coste medio del alquiler no vacacional en Canarias ha subido un 68,1 % desde 2014. Sin mencionar a quienes se encuentran dentro de la cifra AROPE, anteriormente nombrada, destinan el 33,7 % de sus ingresos únicamente a pagar su hogar. Subrayando que ya hay un 21,1 % de casas con falta de espacio, esto implica que existen familias que se ven obligadas a compartir habitaciones o viviendas porque el mercado residencial ha sido devorado por el vacacional.
Saliendo a tomar aire después del buceo entre tasas AROPE y Viviendas Vacacionales, observamos la otra gran noticia que navega por las aguas atlánticas: el turismo genera empleo, y es cierto, el sector genera el 39,4 % del empleo en las Islas. Pero al volver a adentrarnos en el oscuro mar, vemos que el informe AROPE de 2026 vuelve a frenarnos.
La mayoría de residentes tiene grandes dificultades para llegar a fin de mes, el 54,7 % vive al límite, frente al 45,9 % de la media nacional. Quizás esto se debe a que el empleo que genera esta gran industria hostelera, suele ser temporal y mal remunerado, .además del número de horas que destinan quienes trabajan para poder tener un salario que les permita comer.
Dentro de esta tasa, nos encontramos otra cruda realidad, la pobreza severa lejos de reducirse, ha aumentado hasta el 10,1 %.
«El éxito de un modelo económico no debería medirse por la altura de sus hoteles»
La indignación es conjunta cuando leemos que Canarias es líder en crecimiento nacional. ¿De qué sirve liderar el crecimiento si es una de las cinco comunidades con mayor Carencia Material y Social Severa (10,8 %)? El éxito de un modelo económico no debería medirse por la altura de sus hoteles, cuya oferta cada vez es mayor, sino por la capacidad de sus menores para no crecer en exclusión.
La pobreza infantil en Canarias es del 36,4 %. Este modelo económico está dejando el futuro de una generación hipotecado para mantener el brillo de una postal que poca población canaria puede pagar. El informe de EAPAN Canarias es claro: la pobreza se ha estancado.
Mientras el alquiler en Tenerife y en el resto de las Islas siga subiendo al ritmo de los beneficios turísticos sin que exista una redistribución real, el paraíso seguirá siendo, para la población canaria, una tierra extraña en la que solo estamos de paso, y trabajamos mientras otras personas se lucran de la precariedad.










