Francisco Déniz es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Además, cuenta con un doctorado en Sociología por la Universidad de La Laguna (ULL), donde ejerce la docencia desde 1988 y es profesor titular a partir de 1998. Ha sido director del departamento de Sociología entre 2012 y 2015. Autor de varios libros y columnista de prensa. Asimismo, dentro de su recorrido profesional, se ha dedicado a la política, llegando incluso a ser portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Podemos.
Sus vivencias como canario, su trayectoria y sus altos conocimientos en turistificación y gentrificación le han hecho entender que el turismo ha redefinido profundamente el paisaje económico y social de Canarias. Más allá de sus beneficios, este modelo también plantea interrogantes sobre cómo está afectando a los hábitos de vida, el acceso a recursos y el bienestar de la población local: «La gente ha visto el negocio por todas partes».
«La industria turística ha ampliado su frontera de mercantilización»
Hace no muchos años, quienes visitaban Las Islas optaban por hospedarse en aquellos lugares que estaban habilitados para el turismo, como Puerto del Carmen o Playa Blanca (Lanzarote), Maspalomas (Gran Canaria) o Los Cristianos (Tenerife). Según Deniz, esto ya no es así: El turismo no solo se conforma con venir a los hoteles, «ya no solo quieren sol y playa, sino que quieren ocio cultural y deportivo».
Así bien, manifiesta que la industria hostelera, que se dedicaba a realizar alquileres de larga duración, ahora ha preferido dedicar sus viviendas a turismo vacacional, las famosas Viviendas Vacacionales (Vv): «En la actualidad existen más de quinientas mil alojamientos dedicados al turismo», lo que define como: «Un encarecimiento de las viviendas».
El sociólogo añade que, desde hace varias décadas, Canarias se ha consolidado como un territorio profundamente marcado por el turismo: «¿Dónde hay una ferretería? o ¿Dónde hay una tiendita para comprar un potaje». Del mismo modo, apunta que la progresiva especialización en esta actividad ha transformado no solo el paisaje y la estructura productiva, sino también la vida cotidiana de la población, configurando un modelo en el que gran parte del archipiélago funciona, directa o indirectamente, en torno a las dinámicas turísticas.
«Quienes somos de aquí ya no nos vemos ni nos conocemos»
Entre las relevantes preocupaciones que trae consigo la gentrificación y la turistificación, destaca la despersonificación de los barrios y las ciudades, pues el vínculo familiar se teje durante varios años, «y ahora casi no podemos ni visitar a la gente porque no tenemos ni dónde aparcar».
Comenta que antes todo el vecindario se conocía, en cambio ahora: «La gente entra y sale y ni te saluda», ya que las personas no se conocen. Argumenta que antes las llaves se quedaban puestas en las puertas de las casas, incluso había casas en las que no había llave, como en la suya propia: «Mi madre dice que mi familia no tenía ni llave».
Finalmente, el doctor ha remarcado que el emprendimiento en las islas es uno de los responsables del estado actual de las islas, ya que «solo mira para su bolsillo». Destaca que no les importa vender sus barrios y pueblos con tal de ganar dinero. Insiste en que el turismo es un negocio que genera problemas para quien es de aquí y enriquece a quienes ya tienen dinero, tanto el empresariado como las instituciones. «Los Cabildos destinan millones de euros a grandes aerolíneas para que traigan turismo», subraya.










