El Festival Soplo de Letras, que tuvo lugar los pasados 15 y 16 de mayo, alteró el habitual clima universitario contagiando la expectación de un público entregado. La edición 2026 del festival prometía unos días de desconexión absoluta, y cumplir con creces las expectativas en su nueva ubicación, la zona de aparcamiento de Bellas Artes, en el Campus Guajara. Esta propuesta consolida el espíritu original de una cita que ya es referente en Tenerife, donde la música en directo y la comedia no se pisan, sino que se complementan para ofrecer una experiencia cultural completa y sin etiquetas.
«Hemos batido récord de asistencia con casi 5000 personas en lo que consideramos ya el evento cultural referencia en las Islas en el segundo trimestre del año», declaró Adrián González, organizador del festival.

La jornada inaugural del viernes estuvo completamente dedicada al ingenio y la comedia. El recinto se transformo en un teatro al aire libre donde el stand-up comedy nacional demostró gozar de una salud de hierro.
Inés Hernand e Ignatius Farray lideraron un batallón de humor que no dejó títere con cabeza, alternando la crítica social ácida con el surrealismo más puro. Martita de Graná y Petite Lorena conectaron de inmediato con el público a través de la cotidianidad y la frescura. La noche alcanzó su punto álgido con las hilarantes dinámicas de Ignasi Taltavull y el ingenio musical de La Chirichota, dejando el ambiente en perfecta sintonía para que Dj Kiki cerrara la noche a golpe de clásicos ochenteros.

El sábado el festival mudó de piel para abrazar su faceta puramente musical, ofreciendo un viaje sonoro sin fronteras estilísticas. Las guitarras y las bases electrónicas tomaron el relevo en un ambiente notablemente festivo.
La elegancia y la cadencia reggae-dub de Iseo & Dodosound envolvieron Guajara en una atmósfera hipnótica, mientras que el rock enérgico de Ultraligera y la frescura de Sanguijuelas del Guadiana aportaron los ritmos más crudos y coreados de la noche. El flamenco y la fusión de Javi Medina, sumado a la inconfundible propuesta de Paco Pecado, pusieron la nota de raíz y autor sobre el escenario, completando un menú artístico que terminó de redondearse con el talento y las vibras de Isa Izquierdo y Akadebellaka.
El festival Soplo de Letras se despidió de Tenerife reafirmando su identidad: un espacio multidisciplinar donde la palabra, ya sea cantada o hablada, tiene el poder absoluto de congregar y hacer pensar a toda una generación.










