El grupo tributo Minoría Absoluta llenó el Búho Club en ambas noches. Foto: Ricardo López

La resurrección de Robe: Minoría Absoluta emociona al público tinerfeño

Música

La resurrección de la voz de Robe Iniesta tuvo lugar el pasado viernes, 8 de mayo, y sábado, 9 de mayo, en el club de ocio nocturno Búho Club. Dos días en los que el grupo tributo a Extremoduro Minoría Absoluta, procedentes de Gran Canaria, llenaron la sala con cientos de personas que acudieron a recordar las canciones más famosas del grupo extremeño y el legado que dejaron en el panorama musical del rock duro español. Convirtieron la sala lagunera en un santuario improvisado para el público de Extremoduro, en una noche marcada por la nostalgia, la emoción y un público entregado de principio a fin.

A las 23.15 horas, sonó el primer acorde de Extremaydura, marcando el inicio de la experiencia de revivir los mejores momentos de la banda referente. El público, expectante y ansioso, cantó por todo lo alto los versos que retratan Extremadura desde un tono crudo y hacen eco de la identidad propia del grupo: «Hizo el mundo en siete días/Extremaydura al octavo/A ver que coños salía/Y ese día no había jiñado». Con los primeros acordes de La vereda de la puerta de atrás, las personas asistentes rompieron en cánticos antes incluso de que terminara la introducción.

Las guitarras desataron la locura en cada solo y acorde. Foto: Ricardo López

Uno de los momentos más intensos de la noche llegó poco después, a las 23.30 horas, cuando el cantante pidió bajar las luces para dirigirse al público: «Segundo concierto sin Robe. Sus canciones no suenan igual desde que no está», confesó ante una sala completamente en silencio. «Aunque hoy nos falte su voz, sigue aquí con quienes estamos presentes esta noche. Cantad como si fuese la última vez. Robe, esto va por ti». Varias personas rompieron a llorar mientras comenzaban los primeros acordes de Quisiera ser un perro.

La conexión entre banda y público fue constante durante toda la actuación. «Tenerife nos acoge siempre súper bien, para nosotros es un lujazo venir», agradeció el vocalista antes de continuar un repertorio que apenas dio tregua. Entre canción y canción, el público siguió cantando incluso cuando la música se detenía. Entre las canciones que continuaban el cántico prolongado se encontraban Golfa, con la que los arreglos de teclado recrearon los característicos violines de la canción, resonando en las paredes de la sala como si Robe volviera a estar presente.

De izquierda a derecha: Daniel Navarro (tecladista), Texenen Deniz (guitarrista), Alejandro Camañés (vocalista), Pedro Monzón (guitarrista), José Guillén (batería) y Roberto Ramírez (bajista). Foto: Ricardo López

La intensidad no decayó en la recta final, enlazando temas como Jesucristo García, Si te vas…, La hoguera, So payaso, Salir y Puta, todos recibidos con saltos, abrazos y gargantas al límite. Cuando parecía que el repertorio había terminado, el público pidió a gritos Un buen guerrero, negándose a dejar marchar a la banda. Minoría Absoluta respondió prolongando una actuación que terminó convertida en un homenaje colectivo a una de las formaciones más influyentes del rock español.

«Sois la puta hostia de verdad», exclamó el cantante antes de despedirse. «Estamos encantados de haber venido este finde, porque siempre que tocamos aquí salimos diciendo: ‘wow, wow, wow, que gran recibimiento’». La última canción sonó ya pasada la medianoche, cerrando el concierto con un mensaje casi ceremonial: “Ama, ama, ama y ensancha el alma”. Una frase que terminó de resumir una noche en la que la música de Extremoduro volvió a sentirse viva en La Laguna.

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