«Gente pequeña, en lugares pequeños, cambiando el mundo» Foto: PULL

Diego López: «Tengo fe en la juventud»

Solidaridad

«Sin Carlos Martín nada de esto hubiera sido posible»


PROYDE es una ONGD vinculada a La Salle desde hace casi cuatro décadas. Diego López Trujillo, el responsable de la organización en el colegio La Salle La Laguna explica que su labor se centra en la cooperación al desarrollo, con el objetivo de promover la educación y el desarrollo humano en países en vías de desarrollo. Para ello, trabajan mediante proyectos solidarios, campañas de sensibilización, comercio justo y voluntariado.

En el caso del centro lagunero, señala que la iniciativa lleva más de veinte años en funcionamiento gracias a la: «dedicación desinteresada y mastodóntica» de Carlos, antiguo profesor del centro, a quien define como una figura clave y un gran impulsor del proyecto. López subraya que fue él quien sentó las bases del voluntariado que se ha caracterizado por la alta implicación del alumnado de Secundaria y por el desarrollo de actividades a lo largo de todo el curso, afirmando que: «sin él nada de esto hubiera sido posible».

Cada año participan entre 70 y 90 estudiantes


En cuanto al destino de los fondos recaudados este curso, López indica que se destinan al Proyecto Fratelli’, una iniciativa conjunta de La Salle y los Hermanos Maristas que trabaja con población refugiada en Líbano. Explica que este programa tiene como finalidad ofrecer protección, educación y acompañamiento a menores, jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad, promoviendo sus derechos y su desarrollo integral.

Uno de los aspectos que más valora es la implicación del alumnado. Señala que cada año participan entre 70 y 90 estudiantes, llegando incluso a superar el centenar al inicio de este curso. Considera que esta cifra: «resulta altísima teniendo en cuenta que somos un colegio más bien pequeño». 

Respecto a la respuesta del alumnado, López afirma que no puede ser más positiva. Considera que: «son el alma de esto y su motivación y ganas de participar hacen posible el desarrollo de todas las actividades». Según explica, el hecho de que se sientan protagonistas y puedan ver los resultados de su esfuerzo actúa como un estímulo adicional. Por ello, uno de los objetivos principales del proyecto es mantener esa motivación a lo largo del tiempo, con la idea de que, en el futuro, puedan afirmar con orgullo: «yo estuve en PROYDE».

PROYDE no podría sostenerse sin el compromiso del profesorado


A lo largo del curso, el voluntariado desarrolla diversas actividades. Entre ellas, destaca la jornada semanal de los jueves, en la que el alumnado realiza talleres y trabajos como la elaboración de productos con materiales reciclados o el cuidado del huerto escolar. Comenta que estos productos se venden en un pequeño rastrillo solidario. Asimismo, se suman eventos como la Cena Solidaria, la Noche de Estrellas o la Carrera Solidaria, cuyos beneficios se destinan íntegramente al proyecto anual, u otras acciones como recogidas de alimentos en Navidad, visitas a centros de mayores, limpieza de playas y barrios, y la elaboración de la alfombra en el Corpus Christi lagunero.

La comunidad educativa desempeña, según López, un papel fundamental en el desarrollo de no podría sostenerse sin el compromiso del profesorado, el apoyo del equipo directivo y la implicación de las familias, al igual que el antiguo alumnado que continúa colaborando de forma puntual.

En este contexto, resume el espíritu del proyecto con el lema de la ONGD, acuñado por Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».

«Te contagian ilusión y ganas de seguir adelante»


A nivel personal, formar parte de PROYDE supone para López una combinación de orgullo y responsabilidad. Por un lado, valora la oportunidad de compartir esta experiencia con jóvenes comprometidos; por otro, reconoce la exigencia que implica coordinar un proyecto con tanta implicación humana. No obstante, también lo define como «aprendizaje constante, ya que convivir tantas horas con preadolescentes supone un enriquecimiento personal enorme». Te contagian ilusión y ganas de seguir adelante. 

Finalmente, confiesa que: «siempre me ha desagradado la famosa expresión de “los jóvenes de hoy en día…». Afirma que confía plenamente en la juventud y en su capacidad para transformar la realidad, y recuerda una idea de Mario Benedetti que, en su opinión, resume bien esa confianza: «Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos y el mundo está como está, ¿no será que debemos prestar más atención a los jóvenes?». Con esa convicción, defiende que el presente y el futuro pasan, en gran medida, por seguir apostando por ellos.

 

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