El equipo de fútbol Inter de Miami visitó este pasado jueves, 5 de marzo, la Casa Blanca. El acto, presidido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se organizó para homenajear al ganador de la última temporada de la MLS Cup. «Es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes. Bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi», comentó Trump después de dar un discurso político de casi diez minutos.
El presidente se deshizo en elogios hacia el argentino en varias ocasiones. Asimismo, durante el recibimiento, los jugadores aplaudieron sus palabras y le rieron las gracias. Sí, al mismo que delante de ellos acababa de alabar el trabajo que está haciendo su ejército en Irán y de asegurar que en un par de semanas intervendrá en Cuba.
En el evento también estaban, entre otros, los futbolistas Luis Suárez y Rodrigo de Paul y el exfutbolista y entrenador Javier Mascherano. Y no personalizo la crítica: Cristiano Ronaldo también posó junto a Trump el pasado noviembre (y con una sonrisa).
Que sea un acto protocolario e institucional acordado con meses de antelación, no justifica la asistencia al mismo. Decir no, es político. Discrepo del discurso de que no se le debe exigir nada a los futbolistas. Tienen el poder de movilizar emocionalmente a millones de personas. Si todo lo que tienen de dinero lo tuviesen de moral, el ejemplo sería otro para la juventud que se enfunda con orgullo y devoción camisetas con sus nombres en la espalda.
En la otra cara de la moneda, hay a quienes sí se les puede llamar buenas referentes. En 2019, Megan Rapinoe, la capitana en ese momento de la selección estadounidense de fútbol, declaró que en caso de ganar el Mundial, no iría a la Casa Blanca. La exfutbolista nunca se ha mordido la lengua hablando de temas políticos, abordando desde la igualdad salarial hasta los derechos de las personas LGTBIQ+. Además, tras proclamarse campeona del Mundo, en una entrevista a la CNN afirmó dirigiéndose a Trump: «Tu mensaje está excluyendo gente. Me estás excluyendo a mí, estás excluyendo a la gente que se parece a mí, estás excluyendo a las personas racializadas. Estás excluyendo a estadounidenses que quizá te apoyan».
Esta no es la única vez que una selección femenina rechaza al dirigente de su país. Las recientes campeonas olímpicas de hockey hielo decidieron no acudir al Capitolio tras un comentario misógino del presidente durante una llamada telefónica con el equipo masculino.
«Los grandes fuera del campo han demostrado no serlo tanto fuera de él»
En España también hemos visto a nuestras deportistas pronunciarse a favor de los derechos humanos. Las futbolistas del FC Barcelona, Cata Coll y Patri Guijarro, se posicionaron en contra de disputar la Supercopa de España femenina en Arabia Saudí. «Llevar la Supercopa fuera y a un país que no respeta a las mujeres, no lo veo», afirmó Guijarro en enero de 2025, cuando empezaba a sonar la posibilidad de celebrar el torneo fuera de nuestras fronteras. Cabe recordar, que el equivalente masculino de este campeonato, ya hace seis años que se juega en el país árabe.
Los grandes dentro del campo, han demostrado no serlo tanto fuera de él. Si estos son los ídolos de masas, no me sorprende el panorama actual del Mundo y tampoco le auguro un buen futuro al que está por venir. Mis ídolas, son ellas.










