Agrupación Folklórica La Acequia abriendo la noche en el apartado musical. Foto: M. Hernández

El norte de Tenerife vive una noche de unión entre la cultura y la cocina local

Cultura / Ocio

En la noche de ayer, el Recinto Festero municipal fue testigo de una tarde donde la música y lo culinario fueron la mezcla perfecta en la VII Feria Enogastronómica de Santa Úrsula. Miles de personas se acercaron a la localidad norteña para disfrutar del vino local y degustar platos de la restauración de la zona. Desde el primer momento, la asistencia fue bastante notable. Con puestos a ambos laterales del lugar y pequeñas mesas en el centro del lugar, la tarde parecía ser ideal para pasar un rato agradable, acompañado de buena comida y buen vino.

Pasaban, apenas, minutos del comienzo y junto al espectáculo protagonizado por el grupo La Acequia y su característico folklore canario, las copas de vino comenzaban a ser el objeto más destacado. Debido a la temprana hora en la que comenzó el evento, se respiraba un ambiente familiar, donde familias disfrutaban del agradable tiempo y del momento. Los puestos ocupados por bodegas y restaurantes eran mayoría, pero también había representantes del sector primario en la velada: la Quesería de Las Llanadas, desde Los Realejos; Canapimiel, una de las casas productoras de miel isleña; OleoTeide, aceite procedente de la Sociedad Cooperativa de Cumbres de Abona, en el sur de Tenerife, y Concasten, una Asociación que aboga por la conservación de la plantación de castañeros en la isla.

Con el paso de las horas, el entorno iba mejorando según iba llegando la noche. A la agrupación folklórica local la siguió DJ Chris con un cambio radical de registro que el público parecía no haber recibido con agrado. A pesar de ello, la hora de la cena llegaba para la masa y los espacios culinarios eran el principal objetivo de los presentes. Los más destacados y visitados por la multitud fueron el de la quesería realejera con sus timbas, bastantes ricas, he de decir, y el quiosco del Grupo Tripicotea, quienes demostraron la reputación que poseen en el factor cocina.

Así se veía el espacio designado para la celebración desde los aledaños. Foto: M. Hernández

El inconveniente llegaría, apenas, minutos más tarde, pues la lluvia hizo acto de presencia obligando a pausar la música. Esto no permitió que las dos agrupaciones restantes, The BeatLess y Los Salvapantallas, salieran al escenario. «Una pena que no haya podido proseguir la música, era la parte que más esperaba», me comentaba un señor que allí se encontraba. La precipitación no fue inconveniente para el resto, y es que entre paraguas el gentío aguantaba en el espacio reservado para el evento.

Sin duda, una noche que prometía, pero que la situación meteorológica no permitió que así fuera. El apartado musical no pudo hacer acto de presencia en gran parte del acto y no todo fue como se esperaba. Dicha excepción la marcó la venta de copas de vino y de comida, que con toda seguridad, «fue sobresaliente», así lo afirmaba uno de los encargados de repartir las copas y los tiques.

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