Mundo Aborigen dedica su temática a la historia y cultura de las Islas Canarias. Foto: A. R.

Nuestras raíces aborígenes

Sociedad

El paisaje del barranco de Fataga, en Gran Canaria, es el marco ideal para el museo Mundo Aborígen. En este parque se redescubren los secretos de la cultura aborigen a la vez que se disfruta de las vistas y del buen clima de la Isla. Los más pequeños podrán divertirse en contacto con la naturaleza y jugando con perros, cabras, ovejas y cerdos, mientras los más grandes descubren cómo era la vida en las Islas Canarias hace más de 500 años, como si de un viaje en el tiempo se tratara. La entrada tiene un valor de ocho euros para residentes canarios.

María del Carmen del Arco Aguilar, doctora en Prehistoria de la Universidad de La Laguna, explica que los guanches (aborígenes de Tenerife) eran pastores y que tenían ganados de los que aprovechaban la leche y la carne para alimentarse. Además, elaboraban mantequilla que utilizaban de una forma medicinal. Por otra parte, se trataba de «un alimento bastante consumido por ellos era el gofio que obtenían a través del cultivo de la tierra». La agricultura, según la docente, era muy importante para ellos ya que «consumían muchos alimentos que obtenían de las semillas y además también se alimentaban de lo obtenido en sus cosechas y de lo que conseguían pescar».

Sus actividades diarias más comunes eran la ganadería, la agricultura y la pesca. El comercio era también bastante común y además elaboraban sus ropas con pieles de animales. «Se han hallado pieles, en su mayoría, en espacios sepulcrales, que suelen estar asociados a la presencia del ritual de momificación, además las pieles cumplieron una función de vestido para la muerte, pero también para la vida y eran en su mayoría de cabra, oveja y cerdo», sostiene.

En relación a la forma de vida de la sociedad, apunta que «los guanches vivían en sus poblados, sobre todo en cuevas y eventuales cabañas». Sin embargo, para que las cuevas pudieran ser ocupadas tenían que reunir ciertas las condiciones como la amplitud para todo el grupo, una buena insolación, aislamiento de las corrientes de aire y de la  penetración de la lluvia, etc. Por otra parte, La esperanza de vida era bastante corta, llegaba a los 33-34 años».

 

Mundo Aborigen descubre la vida de nuestros antepasados. Foto: A. R.

 

El Parque recrea la forma de vida de los aborígenes de Gran Canaria. Foto: A. R.

 

Obras representativas de la cultura canaria de antaño. Foto: A. R.

 

Cerámica: Ídolo Guayedra. Foto: A. R.

 

El palo de madera ayudaba a moverse entre los barrancos. Foto: A. R.

 

La madera, uno de los elementos más importantes en la cultura prehispánica. Foto: A. R.

 

Los aborígenes creían en un dios creador y supremo: Alcorán. Foto: A. R.

 

Enterramientos colectivos. Foto: A. R.

 

La cerámica era muy importante. Foto: A. R.

 

Los más jóvenes del poblado también debían trabajar. Foto: A. R.

 

Los aborígenes sacaban a pasear a sus rebaños. Foto: A. R.

 

Enterramientos de Villanos. Foto: A. R.

 

Representación de una persona fallecida. Foto: A. R.

 

Montañas de piedra, típicas de la cultura aborigen. Foto: A. R.

 

La tarara, en el centro, y jarrones. Foto: A. R.

 

Pinturas aborígenes realizadas en piedra. Sus colores característicos eran el rojo, el negro y el blanco. Foto: A. R.

 

La carne era el alimento principal. Foto: A. R.

 

Niña aborigen. Foto: A. R.

 

Trabajando la piedra. Foto: A. R.

 

Los aborígenes eran hábiles en técnicas de curtido y confección de prendas y objetos de piel. Foto: A. R.

 

Ídolo, Cuevas de Valerón. Foto: A. R.