El reflejo de las actitudes racistas y machistas de la serie. Foto: PULL

‘Los Bridgerton’: el ejemplo de que nuestra sociedad sigue sin prosperar

Opinión

La serie más vista de Netflix, Los Bridgerton, cuenta los amoríos de la familia más respetada y noble de todo Londres en el siglo XVIII: Los Bridgerton. Esta creación está basada en la saga escrita por Julia Quinn y como popularmente se diría, el libro siempre es mejor que la película. La trama se desarrolla en una temporada de casamiento a partir de la cual las mujeres han de encontrar un hombre que las mantenga, dirija y proteja. Además, disfrazan la misoginia y el clasismo de la época con el amor por bandera y discursos de la lucha feminista.

Netflix quiso mantener este formato, a pesar de innovar trasladando a ese mundo una sociedad moderna e inclusiva en la que sus personajes son de diversas culturas y no hay cabida, supuestamente, para el racismo. Hubiera sido mucho más efectivo satirizar las acciones xenófobas y el sentimiento de aporofobia de la época.

Los Bridgerton, en la reinterpretación por la gran compañía audiovisual, son una familia caucásica muy poderosa en la que sus miembros se enamoran de personas de otras razas. Estas tienen la suerte de obtener su afecto y siempre ven al otro como un ser superior. Es el claro ejemplo del estereotipo de la supremacía racial.

«El pueblo necesita saber de las intimidades de los demás. Es el mejor entretenimiento. Hoy en día, ocurre lo mismo con los programas del corazón y las redes sociales»

El principal problema que tienen los habitantes de este mundo es que existe una periodista, llamada Lady Whistledown, que todo lo sabe y todo lo publica, pero nadie conoce. Esa persona es Penélope, la fea del baile. Es una niña de 16 años con sobrepeso. Odian a la periodista porque les descubre, pero el pueblo necesita saber de las intimidades de los demás. Es el mejor entretenimiento. Hoy en día, ocurre lo mismo con los programas del corazón y las redes sociales.

Eloise Bridgerton representa a la mujer empoderada, que lucha por sus derechos como mujer y por las de su clase. Sin embargo, en ningún momento habla sobre la vida precaria y la falta de voz que viven sus sirvientas. Es más, las mujeres de la alta sociedad envidian el libre albedrío que tienen las mujeres trabajadoras para tomar sus propias decisiones sobre el amor. Expresan esa libertad como un anhelo. En ningún momento se plantea la opresión y explotación que sufre el segundo sexo, la invisibilidad y la falta de respeto hacia ellas. Su honor no vale nada.

El resto de personales tratan de persuadir a Eloise y consiguen implantar el pensamiento de que encontrar el amor es la mayor meta a la que una mujer puede aspirar para sentirse plena. La maternidad es otro de los objetivos que tratan de inocular de manera implícita a través de la negativa de esta a serlo. Cuando en ella se enamora, legitima los discursos de la burguesía da a entender a los espectadores que su pensamiento en defensa de su género es erróneo y enaltece los valores sociales a cerca del amor tóxico y romántico que oprimen a las mujeres hasta la actualidad.

«Es un tópico en las producciones cinematográficas que la mujer que triunfe sea aquella que se comporta como lo que se espera de un hombre»

El padre, jefe de la casa, fallece en todas las familias protagonistas de esta serie. La mujer se queda viuda y a cargo de los hijos. Constantemente quieren transmitir una ilusión de matriarcado dentro de las casas, pero lo que realmente se refleja es como las madres tienen que ejercer ambos papeles estando sometidas a la presión social de las apariencias y al desamparo económico.

La segunda temporada no trae nada nuevo. El mayor de los Bridgerton, el vizconde Anthony, se enamora de una chica de origen hindú, pero la aborrece y nunca muestra su afecto. Esta mujer, Kate, tiene una hermana pequeña con la que el vizconde se quiere casar. Él elige a la menor, de la que nunca se podrá enamorar, porque es todo lo que se espera de una dama. Sin embargo, la mayor tiene un carácter que cumple con los estereotipos masculinos.

La hermana es infravalorada por el público tal y como se la presenta por ser femenina y educada. Es un tópico en las producciones cinematográficas que la mujer que triunfe sea aquella que se comporta como lo que se espera de un hombre. Es trágico ver como nunca se presentan de manera positiva diferentes formas, todas igual de válidas, de ser mujer.

Kate para ser independiente, locuaz y llamativa hace todo lo que hacen sus compañeros varones. Es la forma que tiene Netflix de presentar la rebelión contra el patriarcado. La verdadera revolución feminista sería que siendo una mujer pueda ser y hacer todo cuanto quiera sin ser juzgada o limitada.

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