El polifacético 'influencer' trabaja actualmente en el podcast 'Bájame el labio'. Foto: PULL

Álex Mercurio: «Muchas veces me echo más encima de lo que puedo aguantar»

Sociedad

Álex Mercurio es un reconocido influencer tinerfeño que cuenta con más de treinta mil seguidores en su cuenta de Instagram. Ha vivido en Madrid y Barcelona, aunque actualmente reside en Tenerife, su isla natal. Entre sus muchas ocupaciones, trabajó para el portal de entretenimiento de Diarios de Avisos con su sección Kiosko Rosa. Además, es propietario de una tienda de ropa, Flamingos Vintage, y tiene dos festivales de música, MaricaMix y Planeta Mercurio. Junto a Ceci Wallace, reconocida también en redes sociales, está realizando el podcast Bájame el Labio.

¿Quién es y cómo surgió Alex Mercurio? «Surgió de las ganas de enfrentarse al mundo con otra apariencia del mismo Álex. Yo era una persona que, aparte de canario y gay de los años 80, tenía unas ganas de vivir la vida y de ser quien yo quería ser. La Isla en ese momento no me lo permitía. Entonces, como tuve que salir fuera para ser quien yo quería ser, digamos que así nació Alex Mercurio».

¿Qué estudió? «Estudié Peluquería aquí en Canarias y cuando me fui a Barcelona a vivir empecé a trabajar de peluquero allí. Estuve dos años porque a mí el mundo de la farándula me gustaba mucho. Entonces fue cuando empecé a ponerme mis peluquitas, a travestirme y a acercarme un poco más al mundo del estilismo y del drag».

Además de tener su propia tienda, Flamingos Vintage, ¿a qué se dedica en la actualidad? «Saca una lista y empieza a apuntar porque me dedico a un montón de cosas. La verdad es que muchas veces me echo más encima de lo que puedo aguantar. Pero estoy muy contento y feliz. Yo tengo la tienda y también estoy grabando la primera temporada del podcast de Bájame el labio con Ceci Wallace, que estamos ya casi acabando. Está teniendo muchísimo éxito, estamos muy contentos. Luego, hago fiestas dedicadas al colectivo LGBTIQ+ y también me dedico a las redes sociales. Además, como influencer hago campañas de publicidad para un montón de marcas reconocidas».

 «Soy muy defensor de quienes necesitan defenderse»


¿Cómo se inició en las redes sociales? «Pues no de la manera que dicen ahora de “quiero ser influencer”. Es una cosa natural y fue de casualidad. Empecé a hacer tonterías por redes, porque las sigo haciendo y, de repente, empiezan a confiar en ti marcas o empresas. Tengo una audiencia muy fiel a mis decisiones, a mi carácter, a mi forma de ver la vida. Quieras o no, eso a las marcas les gusta, porque si tienes un público tan amplio, y que encima confía en ti, yo creo que es un buen filón para publicitar una marca o vender algo».

Tiene más de treinta mil seguidores… ¿Se imaginaba cuando comenzó que llegaría a tener esta popularidad? «No, a ver, yo siempre digo que soy leo, y los leo siempre somos un poco protagonistas de la vida y de nosotras mismas. Pero en el sentido de que nos gusta llamar la atención con el fin de transmitir algo. Tener un mensaje que, para mí, es lo más importante».

¿Qué quiere ser para la juventud? «Quiero ser esa persona que a mí me hubiese gustado tener en mi época, un referente que me hubiera inspirado, que me hubiera dado la tranquilidad de “mira, eres maricón, eres afeminado y no pasa nada. Vas bien por el camino, no te preocupes”. Yo no tuve eso, y es lo que yo intento hacer para la gente joven y para la gente que esté un poco ahí en stand by preguntándose qué quiere ser, a dónde quieren ir. Ese es mi mensaje».

¿Qué le han aportado las redes? «Las redes de vez en cuando dan dinero. Yo las reinterpreto como mi pequeño diario. Yo estoy ahí, y cuando estoy feliz o triste lo cuento. Son como mi vía de escape. Ahí cuento todas las cosas que hago y las que no».

Ha salido en medios como Diario de Avisos defendiendo injusticias. ¿Se puede decir que es una persona reivindicativa? «No puedo con las injusticias, y menos cuando se meten con el colectivo. Yo soy muy defensor de quienes necesitan defenderse. A mí lo del obispo me pareció fatal, no tenía ni pies ni cabeza lo que estaba contando. Que no te gusten los gais me parece bien, pero que vayas a una televisión pública, como Televisión Canaria, a decir que los gais somos un pecado, no lo permito, así que dije: voy a salir a la calle a dar mi mensaje».

«No puedo con todas las fobias que hagan daño a los colectivos minoritarios»


¿Y con qué activismos se representa más a parte del colectivo LGBT? «No solo defiendo al colectivo, defiendo las injusticias. No puedo con la homofobia, la transfobia o la gordofobia. No puedo con todas las fobias que hagan daño a los colectivos minoritarios que hemos pasado por un montón de cosas. Por eso, yo los defiendo todos, tanto en mis redes como en mi vida. Y también a los animalitos. Los animalitos van por delante de las personas».

Respecto al colectivo, y destacando que en junio es el mes del Orgullo, ¿cree que aún queda mucho por avanzar en España? «Por supuesto. Mira, el día internacional del bullying subí a redes unas historias hablando del tema y me di cuenta de que hace poco una niña pudo superar el cáncer, pero no pudo superar el acoso. Por eso, estamos en el 2022 y yo eso lo sufrí en 1985. Desde ese año hasta ahora no hemos avanzado nada. Todo sigue igual, siguen los matones del colegio, siguen los niños amenazados, sigue el bullying«.

¿Ha sufrido alguna vez un ataque homófobo? ¿Podría relatar alguno? «Ataques verbales, muchos. Ataque físico, una vez. Viviendo en Madrid vinieron a pegarme, intenté escabullirme y no me terminaron pegando. ¿Pero ataques verbales? Muchos yendo por la calle, sobre todo antes. Ahora no sé si es menos o soy yo que voy más a mi rollo. Y también, quieras o no, mucha gente ya por la calle me conoce, entonces tampoco van ya a “mira al maricón, mamarracho este por la calle”. A lo mejor, ya tengo nombre y apellido, Álex Mercurio, por eso puede ser diferente».

Bájame el labio, el podcast en que no existen temas tabús


Hace relativamente poco estrenó un podcast con la influencer Ceci Wallace donde hablan sin pelos en la lengua. ¿Qué tema es el que más tratan? «Sí, hablamos mucho de sexo. A veces, somos hasta muy vulgares hablando, pero hablamos como lo hacemos con un grupo de amigas. Yo, como sé que estoy en un medio que me está escuchando muchísima gente, voy a hablar como hablo con mis amigas. Encima, tratamos temas superimportantes como el colectivo LGBTIQ+, la gordofobia, trastornos psicólogos, educación, talento… de un montón de cosas».

¿Cómo surgió la idea del podcast? «Pues mira, esto fue idea de Ceci. Cuando estábamos en la pandemia, empezamos a hacer directos ella y yo. Nos lo pasábamos muy bien, y la gente también. Además, Ceci era muy fan de los podcasts y escuchaba muchos, y un día me dijo: “Tenemos que hacer un podcast tú y yo. Una gorda y un maricón”. Entonces, en diciembre del año pasado nos reunimos, fuimos a comer, cogimos dos libretas y comenzamos a apuntar cosas, y en enero de este año empezamos a hacerlo. Y así llevamos quince capítulos».

¿Por qué Bájame el labio? «Esto fue cosa de ella también. Yo quería llamar el podcast La gorda y el maricón, pero era un poquito fuerte.  En Canarias, Bájame el labio es la respuesta a alguien que va a sobrepasarse contigo verbalmente, es decir, que va a ir de chulito y tú le contestas “bájame el labio”. Que es como “cuidadito que yo también quiero hablar”. Es la típica expresión que, como hemos sufrido tanto bullying y tantas otras cosas, ahora somos quienes vamos a hablar, así que “sh, bájame el labio que ahora hablo yo”».

Nueva tienda de ropa vintage, shows y más campañas en redes sociales


En redes le hemos visto con nuevos trabajos como El café de Manuela. ¿Tiene en mente nuevos proyectos? «Yo siempre estoy haciendo cositas nuevas. El café de Manuela es un sitio maravilloso que tiene vistas al Teide. Y me ofrecieron hacer algo del colectivo allí, ya que normalmente es un sitio de brunch. Además, tengo los festivales MaricaMix y Planeta Mercurio. Hay un montón de cosas que he ido haciendo, y esto no es fácil».

A parte de este, ¿podremos verle en más trabajos? «Sigo haciendo mis piezas mensuales, sigo con las colaboraciones de Instagram, de las cuales tengo unas cuantas ahora para el verano. Y no te puedo decir el qué, pero tengo cositas ahí de vídeos, que hago yo de colaborar con marcas, pero con mi humor. Sigo con mi tienda, Flamingos Vintage. También voy a abrir otra tienda en el sur de la Isla, estoy en el proceso. Así que, con eso, yo creo que ya tengo suficiente».

¿Qué le diría a quienes se identifican con usted? «Que su foco de atención sean sus proyectos y su persona. Y que no se enfoquen en lo que opinan los demás, que arriesguen, que si te caes te puedes levantar, no pasa nada. Equivocarnos, nos equivocamos todos. Yo me he equivocado un montón de veces, he intentado hacer proyectos que no han salido a la luz porque no funcionaron, pero, aun así, yo no tiré la toalla y seguí con lo mío. Si crees que tienes talento, tira para delante, que mejor que tú no te conoce nadie, así que cuanto más te quieras tú, más te va a querer la gente».

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