Autor de libros como: Sociolingüística del tratamiento en una comunidad rural o Lenguas en contacto, entre otros. Foto: C.Lorenzo.

«Las lenguas son mi debilidad»

Artes y Humanidades

Javier Medina es catedrático de Lengua Española y decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna (ULL), donde desarrolla su labor docente e investigadora. Se trata del autor de algunos libros como Sociolingüística del tratamiento en una comunidad rural o Lenguas en contacto, entre otros. Asimismo, es el escritor de numerosos artículos relacionados con sus áreas de investigación. Ha dedicado, además, una intensa labor en la gestión universitaria pero afirma que «el amor a las lenguas me llevó a lo que soy hoy en día. Son mi debilidad».

¿Cómo se creó esta institución? «Surgió como consecuencia de la reestructuración que se llevó a cabo. Pasamos de veintidós facultades a ocho y se formó la gran facultad de humanidades que antes incluía la sección de bellas artes pero con el tiempo se separó y quedamos tres secciones: filosofía, geografía e historia y filología».

¿Qué experiencias personales o profesionales le motivaron a dedicarse al campo de las Humanidades? «Yo siempre digo que tener profesorado con vocación hizo que me decantara por las letras. Entré a estudiar clásica porque me gustaba mucho el griego pero, por diversas circunstancias, me pasé a lo que se llamaba Filología Hispánica. Al año siguiente de finalizar la carrera saqué las oposiciones de bachillerato. Fui profesor de enseñanza media y, desde el año 1989, me vinculé a la ULL, concretamente al departamento de Filología Española hasta día de hoy». 

¿Qué le llevó a asumir el cargo de decano de esta facultad? «Mi trayectoria en este institución siempre ha estado muy ligada a la gestión, fui director de departamento y vicedecano. En uno los equipos en los que estaban se producía una renovación del mismo y acordamos que me presentara al cargo en su momento. Primero fui decano de Filología, cuando la facultad era independiente y luego pasé a serlo de la macro facultad. Me convertí en decano coordinador durante el proceso de fusión de centros». 

«El valor de las humanidades es ser una herramienta crítica y reflexiva»


¿Cómo define la misión de la facultad y cuáles son sus principales valores? «Hoy en día, pensar sobre el pasado de nuestra lengua y literatura, el pensamiento crítico o las distintas artes son valores que nunca deben de ser una prioridad. Aquí se estudian otras vertientes de la lengua, la cultura o de la filosofía de todas las disciplinas. Incluir en los estudios la parte de las humanidades aporta una visión más completa del mundo. El valor de las humanidades es ser una herramienta crítica y reflexiva de lo que hemos sido, lo que somos y lo que vamos a ser en los tiempos venideros». 

¿Cómo promueve la facultad la diversidad y la inclusión en sus programas y entre su cuerpo estudiantil y docente? «De la misma manera que lo hace la ULL. Facilitamos toda la diversidad que se pueda plantear por parte del alumnado, tanto del punto de vista jurídico como administrativo. Las peticiones de cambio de nombre vienen determinadas por la propia universidad y lo ponemos en práctica. Somos un centro abierto con muchas maneras de pensar y de actuar. Llevamos a la práctica lo estipulado. Si se pide opinión o apoyo lo ofrecemos siempre».

¿Cuáles son los desafíos más significativos que enfrenta la facultad de humanidades en la actualidad? «Vienen dados por la cantidad de profesorado, por la comodidad que cada profesional tiene en su labor. Además, si el alumnado recibe enseñanza y servicios de calidad todo funciona mejor. Pero siempre debemos tener en cuenta que contamos con limitaciones económicas y administrativas que no dependen de nosotros y no nos permiten ir más allá de determinados aspectos».

«Estas disciplinas deben evolucionar para convertirse en tecnológicas con innovaciones»


¿Cómo visualiza la evolución de la facultad y su relevancia en los próximos años? «Hace unos años tuvimos un bajón en cuanto a la demanda y el número de alumnos que había que analizar. Sin embargo, ahora nos encontramos bastante contentos porque la demanda de muchos de nuestros títulos ha aumentado de tal manera que muchas de ellas cuentan con una larga lista de espera. Es bastante el alumnado que se encuentra cómodo y arropado por entrar en una carrera de humanidades. Existe un cierto atractivo en volver a los orígenes pero añadiendo lo que el siglo XXI está aportando. Estas disciplinas deben evolucionar para convertirse en tecnológicas con innovaciones».

¿Cuáles son sus principales objetivos para la Facultad de Humanidades en los próximos años? «Continuar con la gestión en la que las tres secciones seguimos manteniendo mucha independencia con respecto a las decisiones que tomamos. Otro es la renovación de las acreditaciones, nuestros títulos se siguen pudiendo impartir gracias a que ANECA le ha dado el visto bueno y queremos seguir manteniendo esa posibilidad».

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