Hay quienes consideran que la participación masiva de la juventud es una forma de mantener viva la tradición. Foto: P. Rodríguez

¿Estamos perdiendo el sentido de las romerías?

Opinión

Hay algo que sigue haciendo especiales a las romerías: el sonido de las parrandas, las carretas decorada, la ropa tradicional y el ambiente que llena las calles. Son una de las tradiciones más representativas de la cultura canaria y cada año reúnen a miles de personas. Sin embargo, basta con fijarse para ver que algo ha cambiado. Lo que nació como una celebración ligada a las costumbres, la convivencia y las raíces del pueblo, para muchas personas se ha convertido principalmente en una fiesta. Especialmente entre los más jóvenes, la romería suele verse como una oportunidad para reunirse, divertirse y consumir alcohol, dejando en un segundo plano el significado de la tradición.

Es cierto que muchos de los elementos típicos siguen presentes: los trajes, la música o las carretas. Pero mantener la imagen de una tradición no siempre significa conservar su sentido. Por eso surge una pregunta importante: ¿una tradición sigue siendo la misma cuando se olvida el motivo por el que nació?

También hay quienes consideran que la participación masiva de la juventud es una forma de mantener viva la tradición, aunque esta adopte nuevas formas. Y es cierto que las costumbres evolucionan con el tiempo. Sin embargo, adaptarse a los nuevos tiempos no debería significar perder aquello que les da valor y las diferencia de cualquier otra celebración.

«Su valor cultural no debería quedar en un segundo plano»

Por eso es necesario reflexionar sobre qué papel queremos que tengan las romerías en el futuro. ¿Queremos que sigan siendo una forma de mantener viva la cultura canaria o que se conviertan simplemente en otro evento de ocio?

Creo que el problema no es que las romerías cambien, porque toda tradición evoluciona con el paso del tiempo. Lo preocupante es que cada vez más personas participen en ellas sin conocer ni valorar lo que representan. Si queremos que la romerías sigan formando parte de nuestra identidad cultural, debemos esforzarnos por conservar no solo sus símbolos más visibles, sino también los valores, las costumbres y el significado que les dieron origen. Porque una tradición no se mantiene viva únicamente por su apariencia, sino por el sentido que la acompaña.