Marcelino Padrino es estudiante de cuarto año del Grado en Bellas Artes de la ULL. Foto: PULL

«En mi caso, perder la tercera convocatoria sería una reforma clasista»

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Trabajar y estudiar al mismo tiempo no es nada fuera de lo común entre el alumnado universitario, que a menudo utiliza su sueldo para pagarse los estudios. Al tratarse de unos horarios difíciles de compaginar, buena parte de ese estudiantado acude a la convocatoria extraordinaria de septiembre para superar algunas asignaturas. Esta es la realidad de Marcelino Padrino Acosta, alumno de cuarto año del Grado en Bellas Artes de la ULL. Considera que la eliminación de esta convocatoria, con la aprobación de los nuevos Estatutos el pasado 16 de septiembre, supone una dificultad añadida para la comunidad universitaria.

¿Crees que es un error eliminar la convocatoria de septiembre? «Sí, porque dependo de ella para algunas materias. Muchas personas la utilizamos para poder superar el curso y no ir arrastrando asignaturas de otros años. En mi caso, si no trabajara, no podría seguir estudiando. Me dedico a la hostelería, soy camarero. Trabajo los fines de semana, desde el viernes, con horarios de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 00.00 horas».

¿Sueles contar con esta convocatoria para organizar el curso académico? ¿Cómo lo haces? «Cuento con ella para las asignaturas de mayor dificultad. Así tengo mucho más tiempo para preparármelas con calma y presentarme seguro».

«La he aprovechado muchas veces. No porque no le dedico tiempo a la carrera, sino porque le dedico el que tengo»


¿En qué te afecta su pérdida? «Tendría que organizarme con menos tiempo. No tendría tanto margen para estar listo para algunos exámenes. Estando en cuarto, he aprovechado esta convocatoria muchas veces para superar asignaturas. Y no es porque no les dedico tiempo, es porque les dedico el que tengo».

¿Qué te parece la opción para evaluar al alumnado que contemplan los nuevos Estatutos? (Una evaluación continua y dos convocatorias antes de finalizar julio con un solo llamamiento cada una). «Creo que este tipo de evaluación no favorece en nada al estudiantado que, como en mi caso, tiene que compaginar la vida laboral con la estudiantil. No tenemos el tiempo suficiente para poder prepararnos las asignaturas, ya sea para aprobarlas o sacar mejor nota».

¿Crees que esta reforma mejorará la organización del calendario académico al no solapar un curso con otro? «No, no creo que suponga ningún problema que tengamos una convocatoria en septiembre. No entiendo en qué afecta a nada que tenga que ver con el siguiente año académico, ni tampoco en qué mejorará si la eliminan».

«Mi carrera tiene un proceso de aprendizaje lento. Pero si no trabajo, no me puedo permitir estudiar»


¿Consideras que suprimir la tercera convocatoria es una desventaja en comparación al estudiantado que tiene una posición económica que le permite estudiar sin trabajar? «Sí, pero creo que afectará a todo el alumnado. No sé cómo es en las demás carreras, pero en Bellas Artes tenemos una saturación que no nos permite hacer trabajos y obras de forma que no sean solo meras entregas, sino hacer que transmitan algo. Es un proceso de aprendizaje lento, en el que se nos exige que demostremos mucho más de lo que podemos alcanzar en un periodo de tiempo reducido. Por eso creo que muchas personas utilizan septiembre para poder superarse a sí mismas en los trabajos que realizan. No se trata solo de cumplir unos objetivos, sino de sentir satisfacción con los proyectos que hacemos».

Algunas agrupaciones estudiantiles han tachado esta reforma de clasista. ¿La identificas como tal? «Si ponemos de ejemplo casos como el mío, sí sería una reforma clasista. Si no trabajo, no me puedo permitir estudiar, y si no tengo este tiempo que nos pretenden quitar, me será mucho más difícil conseguir la carrera. Tener que acabar abandonando no me parece nada justo».

Autora de la novela Vida (2020) y de muchos poemas y microrrelatos. Algunos de ellos son La bruja del pueblo, ¡qué arda en la hoguera!; Invasión neocolonial y Un globo a China. También bailo y disfruto de toda buena comida. Un fisco canaria, una mica catalana.

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