Concierto de Simon Trpčeski en el Auditorio de Tenerife. Foto: C. Curbelo

Desde Chopin hasta Beethoven

Música

El 12 de febrero el pianista Simon Trpčeski cautivó al Auditorio de Tenerife con sus interpretaciones. El concierto, que forma parte del Ciclo de Cámara, se convirtió en una experiencia renovadora para cualquiera, tanto si era fan de la música clásica como si no. Manos enrojecidas por parte del auditorio de tanto aplaudir, pisadas de la gente que resonaron en toda la sala, sonidos de dispositivos electrónicos que contaminaron el ambiente, pero tardaron poco en ser suprimidos y olvidados gracias a la música.

Se trató de un viaje por las emociones a través de los grandes músicos: Chopin, Tchaikovsky, Beethoven, entre otros. En cada nota residía un pedazo del alma del intérprete que llegó a los oídos del público como balas. Su fuerza y talento musical provocó risas por sus melodías juguetonas, ceños fruncidos por su esfuerzo en las canciones más veloces, e incluso, lágrimas en los ojos por la suavidad en que tocaba las teclas.

El trayecto se llevó a cabo como si de un idioma se tratase. La sala, repleta de personas de diversas nacionalidades, podía entender al pianista de origen macedonio tan solo con escucharlo tocar el instrumento. Un idioma que todos entendieron y se llevaron a casa de forma placentera.

«Las Islas Canarias y Macedonia no son muy distintas»


En los momentos finales del concierto, Trpčeski aprovechó para establecer contacto con los espectadores, esta vez de forma directa y con palabras: «Me gusta mucho la atmósfera de Tenerife». La audiencia tinerfeña estalló en aplausos ante la sorpresa de su habla fluida de castellano y el cariño que guarda a la isla. No era su primera vez en la archipiélago pero se sintió como si hablara de su segundo hogar. «Las Islas Canarias y Macedonia no son muy distintas», comentó el intérprete.

Entre el público se encontraba un grupo de personas de su misma nacionalidad, a los que agradeció por haber asistido desde tan lejos. Esto no hizo que se olvidara del resto de oyentes, a los que dedicó una última interpretación con la intención de «buscar un mundo mejor en el que vivir». Sin duda, salieron todos extasiados como si de una atracción de feria se tratara. Aunque, hasta cierto punto, sí había sido una montaña rusa emocional.

 

Lo último sobre Música

Ir a Top