Óscar Melián guía al oyente con su saxofón, aportando la sensibilidad necesaria para conectar con el público presente. Foto: D. Márquez

«La constancia y los maestros han sido los pilares de mi evolución»

Música

«Este proyecto une a los pueblos de Canarias a través de la cultura y el componente social»

La Agrupación Musical Isorana regresó este pasado domingo, 3 de mayo al Auditorio de Tenerife Adán Martín para participar en una nueva jornada del Primavera Musical con el objetivo de fomentar la convivencia entre las bandas de la isla. El saxofonista Óscar Melián vivió este encuentro como una oportunidad para consolidar un proyecto colectivo en el que todas las personas que forman la agrupación se involucran para disfrutar. «Estas citas anuales permiten que la formación se divierta y estreche lazos», explica el músico, demostrando que la música es un nexo de unión entre diferentes generaciones.

Esta experiencia en la capital resultó especialmente conmovedora para el grupo debido a la notable renovación de su plantilla en los últimos meses. Melián resalta que la actuación fue «bastante divertida y emocionante», haciendo especial hincapié en la importancia de integrar con éxito a los nuevos componentes que se suman a la familia de la Isorana. Para el joven saxofonista, ver cómo crece y se renueva la agrupación es un proceso motivador que no solo mejora la calidad técnica del conjunto, sino que «refuerza directamente el valor cultural que existe en cada uno de los pueblos de las islas y el sentimiento de pertenencia a una comunidad».

«El saxofón es vital en la banda porque toca las melodías y los contracantos»


En cuanto a su instrumento, el intérprete detalla que el saxofón ostenta una posición estratégica y polivalente dentro del repertorio de banda. Su rol es fundamental porque suele ser el encargado de ejecutar tanto las melodías principales, que guían al oyente, como los contracantos, que rellenan y dan profundidad a la armonía de la obra. Esta riqueza sonora fue clave durante la interpretación de piezas como el pasodoble El Bote, una obra con un significado histórico y sentimental para la formación isorana tras haber sido dirigida por su propio autor en una ocasión anterior, lo que añade un valor pedagógico y un respeto profundo a la partitura original durante la ejecución en un escenario tan imponente.

La Agrupación Musical Isorana demuestra su gran nivel artístico tras meses de trabajo colectivo en el escenario capitalino. Foto: D. Márquez

Formación y constancia musical


Melián, que comenzó su andadura a los trece años atraído por la sonoridad del saxo y las recomendaciones de su entorno, asegura que la constancia y el seguimiento de maestros han sido los pilares de su evolución. Con siete años de trayectoria, subraya que la paciencia es esencial para dominar la técnica y poder disfrutar sobre el escenario del Auditorio sin la presión de los nervios. Para el músico, su evolución personal es solo un reflejo del esfuerzo diario que realizan cientos de jóvenes en las escuelas de música municipales de toda Canarias, donde se forjan los futuros talentos que mantendrán viva la tradición bandística de las islas.

Mirando hacia el futuro, el saxofonista se muestra optimista sobre el porvenir de estas agrupaciones en el archipiélago. Considera que, si instituciones y medios siguen poniendo de manifiesto el valor cultural que existe en los pueblos, el aumento de participantes será una realidad inevitable en el corto plazo. Para Melián, el futuro de las bandas canarias está asegurado siempre que se mantengan iniciativas como el Primavera Musical, que permiten al alumnado «ver la recompensa de su esfuerzo diario en un escenario de primer nivel mundial», incentivando así que sigan vinculados a la formación musical durante su etapa adulta.

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