Adrián Rodríguez, codirector de Soplo de Letras. Foto: A. González

Adrián Rodríguez: «El humor coquetea todo el tiempo con los límites»

Música

«Quién soy es difícil de definir en pocas líneas»

Hay personas que, más que definirse a sí mismas, prefieren definirse a través de lo que construyen con el resto. Este es el caso de Adrián Rodríguez. Aunque sobre el papel ostenta el cargo de codirector del Festival Soplo de Letras.  Rodríguez rehúye de las etiquetas rígidas. Para él, «el movimiento solo es posible gracias al gran grupo humano» que fue formando junto a su equipo durante una década. A pesar de no querer definirse, dice que es una persona que sabe rodearse de gente talentosa y con habilidad para trabajar en equipo.

Rodríguez finalizó sus estudios de Ciencias de la Actividad Física en el año 2014 tras pasar por Las Palmas de Gran Canaria y Sevilla. En su paso por la isla vecina conoció a los que se convertirían en sus socios de la Asociación Cultural Uvedevida. El festival nace como una actividad más de la asociación en 2016.

Además, compagina su labor cultural con la docencia, aplicando en sus clases de educación física la misma filosofía de trabajo en equipo que en el festival. «El proceso de enseñanza-aprendizaje es bidireccional, aunque casi siempre siento que aprendo yo más de ustedes que al revés, igual que con el equipo del festival», confiesa.

«Estamos en un momento muy bueno en cuanto oferta y acceso a la cultura en Canarias»

Rodríguez analiza la situación actual en las Islas, destacando que existe una buena oferta pero «demasiado concentrada en espacios y circuitos concretos», ya que para las promotoras resulta arriesgado salir de las zonas turísticas o metropolitanas. Para fortalecer el ecosistema, propone una movilidad estratégica que cree redes en todo el Archipiélago.

Respecto a los desafíos logísticos, señala que la doble insularidad penaliza la producción. Para combatirlo, el festival apuesta por «encontrar localmente una red de personas que provean que cubran todas las necesidades técnicas del sector artístico». Rodríguez conoce la idiosincrasia de la audiencia canaria, a la cual define como «algo más perezosa» a la hora de asistir a eventos culturales, pero lo justifica añadiendo que «actualmente vivimos en las Islas una crisis de transporte, vivienda, ademas del crecimiento del índice de pobreza».

«Los oyentes de música indie nos dirían que ni de broma somos un festival indie»

Soplo de Letras ofrece una mezcla distintiva al unir sonidos ajenos al mainstream con el arte de la comedia, una disciplina que recupera su protagonismo en este festival. El codirector de Soplo de Letras declara «la audiencia de la música indie nos dirían que ni de broma somos un festival indie» y además concuerda con esa corriente de pensamiento. Defiende que la música que programan para cada edición del festival atiende a la calidad en la composición de las letras y la diversión en vivo. «El festival de momento no va a tener los grupos más populares de la industria, pero es justo esa magia la que defendemos con orgullo», expone.

La magia de Soplo de Letras nace en esa síntesis formada por música y comedia. Rodríguez nos comenta que «cada vez se hacía más complicado compaginar dos días enteros de conciertos seguidos» y que esta fórmula maestra ahora se ha convertido en un sello propio. Para el equipo dice que sería complicado salirse de la fórmula de «viernes de un plan más relajado y sábado de movernos hasta que se nos salga la cadera» ya que mucha gente les felicita y anima a seguir por la misma línea.

«El Soplo es salirse del ritmo diario y gozar. La palabra que define al festival es pírdula»

La preparación del Festival Soplo de Letras es un engranaje que nunca se detiene, donde las evaluaciones del presente se entrelazan con el diseño del futuro. La edición de mayo de 2026 comenzó a fraguarse hace un año, impulsada por la necesidad de ser competición frente a los grandes circuitos europeos. Según explica el codirector de Soplo de Letras, aunque no es su principal batalla, «si queremos entrar en competición tenemos que adaptarnos y jugar un poco a ese juego de ser quienes encabezan la lista en contactar al talento en tendencia del momento».

Si hubiera que definir esta edición con un solo concepto, este sería «pírdula». Este término, tradicional de Tenerife y La Gomera, evoca un momento de calma, un alto en el juego para recuperar el aliento. «El soplo es salirse del ritmo diario y gozar. La palabra que define al festival es pírdula», define Rodríguez.

Respecto a las novedades en la programación, el humor vuelve a ser un pilar fundamental en 2026, explorando los límites con nuevas propuestas. El cartel incluirá por primera vez en la Plaza del Cristo a figuras televisivas y más conocidas por el formato podcast como Inés Hernand, Ignatius Farray, Ignasi Taltavull (La Ruina), Martita de Graná, La Chirichota o Petite Lorena. «Todas ellas en una combinación de irreverencia y descaro que estoy convencido nos harán vibrar, incomodar, reflexionar y desternillar», asegura.

En sintonía con esta apuesta por el entretenimiento de vanguardia, la vertiente musical de 2026 despliega un abanico sonoro ecléctico que equilibra el talento emergente con nombres ya consagrados. Rodríguez comenta respecto al cartel musical: «La edición 2026 lleva cocinándose desde el segundo trimestre del año pasado, pero justamente porque estamos fuera de los circuitos de tendencias mayoritarias, contamos con algo más de margen de maniobra para programar artistas».

La programación vibrará con la frescura de Monterreina, Mägua y el pop de autor de Paco Pecado, mientras que las propuestas de Sofía Corta, Javi Medina e Isa Izquierdo aportarán una sensibilidad única al escenario. El ritmo se intensificará con el esperado directo de Iseo & Dodosound y la energía urbana de Akadebellaka, completando este cartel de lujo con las guitarras de Ultraligera y el carácter crudo de Sanguijuelas del Guadiana.

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