¡Rompamos el silencio!

Opinión

Cifras que suben y suben, pero que parecen no preocuparnos. Problemas que perduran, pero que ignoramos. Silencios que se mantienen y que no rompemos. Todo se resume en eso. Nos convertimos en partícipes de la misma desgracia casi sin quererlo y nos sigue indignando que la historia se repita, pero no hacemos nada por o para cambiarla. Y se reincide siempre en los mismos comentarios del tipo «son cosas de la edad» o «son solo juegos de niños». No entiendo a qué estamos esperando para que, por fin, de una vez, empecemos a darle voz a este tema porque seguimos marcando diferencias e imponiendo ideas absurdas que solo consiguen que todo se normalice.

Arancha tenía 16 años y déjenme que les diga que, desgraciadamente, esa es la única cifra que no sube. Al contrario, solo baja y cada vez más. Cómo nos remueve leer «estoy cansada de vivir» de parte de alguien tan joven pero, bueno, como están «en la edad del pavo» y «algo habrá hecho para merecerlo», la cosa cambia. Que odiamos las despedidas es un hecho pero parece que nos apasiona poner lo que dice la víctima, en tela de juicio. Que a los adultos nos aterra pensar en la muerte y esas cosas. De hecho, nos asusta que unos niños puedan verlo como una salida. Pero a mí lo que me asusta es algo más que eso.

Me asusta que el porcentaje de acoso escolar haya aumentado más de un 20% en el último año. Me aterra que desde tan pequeños, nos estemos destruyendo unos a otros y es que la mente es una bomba de relojería que nunca sabemos cómo o cuándo va a estallar. ¡Que ya basta! Que sabemos lo que pasa en las aulas y, aun así, hay docentes o directivas que miran a otro lado porque parece que lo único que les importa es la buena imagen del centro.

¿Dónde queda la humanidad que tanto reclamamos? Son tan poco humanos los hechos como quienes los apoyan desde el silencio. Y hoy en día la información, no falta. Las herramientas tampoco… Que digo yo que ya es hora de darnos cuenta que no podemos estar publicando 1475 posts en Facebook cada vez que en Antena 3 salga el caso del suicidio o el asesinato de un chaval porque “los juegos de niños” llegaron a extremos que no llegábamos a imaginar. Por esas mil y pico historias en el pasado año, por las tantas olvidadas y por las que vienen, yo decido romper el silencio.

 

Foto: amdequeretaro.com

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Escribiendo canciones entre otras historias. Detrás de la máquina de escribir o entre las teclas blancas y negras de un piano. El que lo intenta, también gana.

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