El vaper se calienta a un máximo de 65 grados y no se generan problemas con los compuestos tóxicos. Foto: PULL

Vapear, ¿dañino para la salud o mito?

Opinión

Vapear es inhalar el vapor creado por un cigarrillo electrónico u otro dispositivo, una moda que se ha extendido rápidamente entre la población más joven, pero ¿realmente sabemos el daño que produce? Los vapeadores contienen unos cartuchos llenos de un líquido que es conocido como e-líquid que, en algunos casos, tienen en su composición nicotina, saborizantes artificiales, sustancias químicas como propilenglicol y glicerina vegetal. De esta manera, el líquido se calienta y se convierte en un vapor que la persona inhala.

Existen estudios del propilenglicol que es un alcohol aceitoso que aún no se tienen estudios sobre su seguridad ya que al ser inhalado puede producir irritación de los ojos, garganta y vías respiratorias, además de asma en menores. También se hallan soluciones líquidas para váper sin propilenglicol que evitarían sus potenciales inconvenientes. Pero, ¿cuál es la diferencia más evidente entre un cigarrillo y un vapeador? La diferencia está en que el vapeo no lleva tabaco, por lo que es un 95 % menos dañino que el tabaco convencional.

El váper calienta el líquido para producir el vapor hasta una temperatura máxima de 65 grados, por lo que no se produce un proceso de combustión comparable al cigarrillo y no se generan problemas con los compuestos tóxicos. El vapeo lleva muy pocos años desde que se creó, por lo que realmente no se saben sus efectos a largo plazo en las personas o de la propia adicción que puede desencadenar a una edad muy temprana.

«El 48,4 % del estudiantado ha usado alguna vez el cigarrillo electrónico»

El vaper fue patentado en 2003 por el doctor chino Hon Lik, quien era un fumador habitual al igual que su padre, que falleció por un cáncer de pulmón. Este artefacto fue creado para que personas adultas fumadoras dejaran de hacerlo, pero se hizo popular en fiestas a la que acudían jóvenes de entre 18 y 25 años, no fumadores, rango de edad con mayor número de personas que consumen este producto. Alrededor de un 48,4 % de los estudiantes han probado los vapeadores o cigarrillos electrónicos. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos determinó que algunos vaporizadores también contienen una sustancia llamada acetato de vitamina E, un componente que se ha usado mucho en el sector de la cosmética que puede adherirse a los pulmones y provocar problemas en las personas que lo consumen. Pero hace un tiempo que Europa ha prohibido esta sustancia, por lo que en España, por suerte, no lo encontraremos, pero en países como EEUU, sí.

En España existen mas de 350 000 ejemplares de vapeadores en el 2016. Foto: PULL

Fernando Fernández Bueno, cirujano oncológico del Hospital Gómez Ulla y miembro de la Plataforma por la Reducción del Daño por Tabaquismo, afirma que «hay que evitar la demonización. Yo todavía me sigo encontrando a gente que dice que vapear es peor que fumar». Estoy totalmente de acuerdo con lo que Fernández declara, ya que peor que fumar no hay absolutamente nada, además, si se puede ofrecer una opción que reduzca el daño a las personas fumadoras, estaré a favor.

Sabemos que cualquier cosa que no entre o salga de forma natural en nuestros pulmones, no será muy beneficioso y si a esto le añadimos químicos y pruebas inciertas sobre sus efectos en el futuro, la duda aumenta sobre si debemos o no consumirlo por muy socialmente aceptado que esté. Probablemente el mayor problema al que nos enfrentamos es el desconocimiento de sus efectos a largo plazo en las personas y el riesgo de crear vicio, sobre todo, en la población más vulnerable. Sabiendo todo esto, ¿lo consumirías?