El 9 de diciembre nos dejó Jorge Martínez, cabeza pensante de la banda Ilegales. Falleció en su natal Asturias a manos de un cáncer de páncreas que en septiembre le obligó a cancelar una veintena de conciertos que el grupo aún tenia fe de retomar. No hay por tanto mejor momento que este para recordar y celebrar a quien fue un absoluto icono de la contracultura en nuestro país.
La banda se formó en 1977 en Oviedo bajo el nombre Madson. Ilegales irrumpió en la escena nacional con una propuesta irreverente, marcada por un nihilismo que resultaba de lo más novedoso en el contexto de un rock español que, lejos de no creer en nada, creía demasiado en si mismo.
El disco homónimo con el que debutó la carrera de Ilegales en 1983 es ya un hito del rock hispano. Vino acompañado de esa inolvidable portada, obra de la fantástica Ouka Leele, con ese hombre triste, corbata al viento y pistola a la cabeza. Es un proyecto que deja marca. Las letras son provocadoras, muy punk, pero la producción de Paco Martín nos deja un sonido inconfundiblemente limpio, casi quirúrgico. Los asturianos tenían una propuesta sonora muy cercana al post-punk de Devo o Gang of Four y prácticamente debutaron ese estilo en España.
En su momento lo que más se hizo sonar del álbum fueron las canciones más tontorronas (Problema Sexual, Hola Mamoncete), por el factor cómico de las mismas, que por desgracia, no ha envejecido particularmente bien. Sin embargo, son los cortes más sosegados y lentos, como Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes o Yo Soy Quien Espía los Juegos de los Niños los que no sólo han dejado una marca indeleble en la música alternativa española, sino que podrían perfectamente salir hoy en día de una discográfica como Sonido Muchacho y no estarían fuera de lugar.
Tal vez el pico de influencia y popularidad de Ilegales se dio en ese estelar primer pistoletazo, pero Jorge y compañía siguieron incansables durante casi 50 años. Incluso la supuesta separación definitiva de 2011 apenas llegó a durar cuatro años. De su carrera no sólo se desprenden varios clásicos, como Agotados de Esperar el Fin o Todos Están Muertos sino también verdaderas joyas ocultas como el infravaloradísimo Nuevo Rumbo de Jorge Ilegal y Los Magníficos.

Jorge era un tipo ingenioso. Le he oído hablar de política en la radio y le he visto chupar una pila en televisión. Leí una vez que su música tenía tanta carga social como antisocial, y lamento no recordar quien lo dijo porque es la descripción perfecta. A veces es un reto saber cuando tomarte en serio lo que dice y cuando no, pero siempre hay algún tipo de intención detrás. Artistas como él no nos sobran, cada uno tendrá que lidiar con la pérdida como bien pueda. Yo por mi parte ya he escuchado África Paga diez veces en las últimas veinticuatro horas.










