Banderas ondeando en un campamento saharaui. Foto: PULL

El derecho del Sáhara Occidental a convocar un referéndum por la autodeterminación

Opinión

Independientemente de la resolución del conflicto entre el Frente Polisario del Sahara Occidental y Marruecos (el rey marroquí Mohamamed VI se ha negado a responder al estado de guerra declarado por la formación saharaui, pero ha admitido que ha habido un intercambio de tiros que podría ir a mayores), el Gobierno español vuelve a tener en la mesa un problema de imagen que lleva arrastrando desde hace 44 años y que debe solucionarse de una vez por todas, apoyando la autodeterminación de la antigua colonia española.

Hace unos días, España mostró  su apoyo oficial a la ONU para garantizar el alto al fuego, pero esta postura no es suficiente y sigue siendo un lavado de manos ante un conflicto en el que, como nación, somos responsables de la situación de un pueblo de medio millón de personas que se encuentra a menos de mil kilómetros de las Islas Canarias. Aparte de un tuit aislado del vicepresidente Pablo Iglesias en el que se puede leer una cita que defiende el referéndum de autodeterminación, no han habido acciones reales encaminadas hacia esta dirección.

Las relaciones internacionales van por otro cauce y es comprensible que se actúe con cautela, sin que ello signifique optar por el silencio cómplice o caer en promesas vacías. Si queremos mejorar nuestro mundo, es necesario que los países se unan para frenar las expansiones ilegales como la de Israel en Palestina o los genocidios disfrazados de guerra como el bombardeo constante de Arabia Saudí a Yemen,  sin que la bandera de los intereses se interponga. Porque: ¿Cómo podemos hablar de progresismo y globalización si seguimos cerrando los ojos ante la barbarie?

«En caso de una hipotética escalada de la tensión, el Frente Polisiario se encuentra en clara desventaja»

En caso de una hipotética escalada de la tensión, el Frente Polisiario se encuentra en clara desventaja, no ya por la diferencia de potencia militar existente entre ambos países, sino por contar con un pobre apoyo a nivel internacional por parte de Venezuela, Bolivia y Azerbaiyán , que poco puede hacer ante la coalición de Marruecos formada por Arabia Saudí, Jordania, Qatar, Bareín, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait; a la que habría que sumar las alianzas con Estados Unidos, Israel o Francia.

El tiempo apremia y la idea de una masacre va tomando forma. Lo más probable es que se medie para llegar a un acuerdo que la impida, pero esto no acaba con el problema. Sigue ahí, latiendo a bajas pulsaciones, esperando el momento menos esperado para reaparecer y ponernos una vez más en entredicho como sociedad internacional. Es una mecha que prenderán unos u otros tarde o temprano, dándose un baño de sangre que podría haberse evitado.

Es vital que nuestro país, por fin, de un paso al frente, aunque no creo que vaya a pasar. La justicia no es uno de nuestros puntos fuertes. Lo podemos ver si echamos un repaso a la historia. Ya es difícil conseguir que se pronuncien sobre ciertos temas controvertidos en suelo español, más difícil será que lo hagan por un territorio que, aunque a ojos internacionales siga siendo parte de la nación, hemos abandonado a su suerte hace ya bastante tiempo. Con todo, es el deber de un ciudadano comprometido denunciar la injusticia que sufre el pueblo saharaui a pesar de que mis palabras caigan también en saco roto.

 

"Yo quiero escribir sobre el placer de dar una puñalada en una noche de lluvia, la locura del alcohol en la sangre y el miedo dulce que me reconforta”. Felix Francisco Casanova de Ayala

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