Deforestación para el cultivo de aceite de palma / Foto: Greenpeace

Las galletas Oreo, vinculadas a la destrucción de las selvas de Indonesia

Medioambiente

La nueva investigación de Greenpeace, publicada esta semana, vincula a Mondelez, fabricante de las galletas Oreo, con la destrucción de las selvas de Indonesia. La organización ambiental alega que los proveedores de aceite de palma de esta multinacional «han destruido en los dos últimos años casi 25.000 hectáreas de hábitat del orangután». Así, advierte de los efectos a nivel global: «La deforestación tropical produce más emisiones de gases de efecto invernadero al año que toda la Unión Europea».

Greenpeace esclarece que «22 de los proveedores de Mondelez han deforestado más de 70.000 hectáreas de selva para cultivar palma, una superficie mayor a Chicago, donde la entidad empresarial tiene su sede». «Estos también han sido acusados de trabajo infantil, explotación de trabajadores, deforestación ilegal, incendios forestales y acaparamiento de tierras», añade la organización. Además, expone que Wilmar International, el mayor comerciante de aceite de palma del mundo, es uno de los principales proveedores.

«Mondelez todavía está comerciando con los destructores de los bosques»


El responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace en el sudeste asiático, Kiki Taufik, manifiesta que «es indignante que, a pesar de que hace diez años prometió limpiar su cadena de suministro de aceite de palma, Mondelez todavía está comerciando con destructores de los bosques». El ambientalista asevera que «los orangutanes están muriendo, literalmente, por culpa de una galleta».

Asimismo, la revista Current Biology publicó, en 2017, un metaestudio que concluye una reducción del número de orangutanes de Borneo a la mitad en los últimos 16 años. Greenpeace hace referencia a otras investigaciones que «demuestran cómo el orangután de Sumatra y el orangután de Tapanuli, recién descubierto, han perdido más de la mitad de su hábitat entre 1985 y 2007». Estos, junto con el tigre de Sumatra y el rinoceronte de Sumatra, son especies clasificadas en «peligro crítico».

Cultivos de palma / Foto: Greenpeace

«Asesinato silencioso»


Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España, explica que estas acciones no solo afectan a Indonesia: «Seguir plantando palma aceitera a costa de talar la selva está agravando la crisis climática y llevando a algunas especies protegidas al borde de la extinción». El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático pidió, en octubre de 2018, el fin inmediato de la deforestación para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados.

Por otro lado, Cristina Pașca, la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas aseguró que la pérdida de biodiversidad es un «asesinato silencioso» y una amenaza tan grave como el cambio climático.

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