El sábado 9 de mayo, la isla de La Palma fue testigo de cómo el cronómetro se convirtió en el único protagonista para quienes presenciaron la decimosexta edición de la carrera palmera más importante. Esta cita deportiva dejó de ser una carrera de resistencia para convertirse en historia. El ambiente se llenó de expectación desde que a las 06.00 horas se encendieron los primeros frontales en el Faro de Fuencaliente, sin saber que los récords vigentes tenían las horas contadas.
El recorrido de 73.06 kilómetros fue una prueba extrema de subidas y bajadas. Tras coronar el Roque de los Muchachos y bajar hasta el nivel del mar, finalmente David Sinclair consiguió la victoria. Su marca final fue de 06:22:42. El corredor estadounidense rebajó así la marca que Luis Alberto Hernando ostentaba desde 2015, siendo esta de 6 horas, 52 minutos y 39 segundos.
La caída masiva de la marca de 2015
Aunque en esta edición, no fue el único en romper el récord, pues poco después Peter Engdahl cruzó la meta seguido de Nadir Maguet, completando el podio. Todos ellos batieron el récord antiguo al igual que Damien Humbert, el cuarto clasificado, Ben Dhiman y Andreas Reiterer.
La Plaza de España se encontraba llena de sorpresa. Los seis primeros en llegar habían superado la marca. Blandine L’Hirondel se coronó como ganadora de la categoría femenina después de remontar varias caídas, superando el antiguo mejor tiempo por 20 minutos. Su entrada a Los Llanos de Aridane fue triunfal y llena de emoción. El público parecía compartir también su felicidad al ver como las dos categorías principales de la modalidad de Ultra Maratón se reinventaban en una sola mañana.

Cuando el público pensaba que ya nada más podía pasar, Diego Gómez Simón entró a meta junto a su padre de 85 años y se reivindicó como primer atleta palmero con un tiempo de 7:55:00. «Lo he disfrutado hasta la Enrique Mederos, cuando me metí en carrera me di cuenta de que tenía que darlo todo y lo di todo», explicó el atleta. Su marca supuso restarle 26 minutos al récord insular del año pasado, un logro que atribuyó a su preparador: «Yo solo he puesto el granito al andar, pero todo se lo debo a mi entrenador, Antonio».
El cierre de esta jornada dejó una sensación de asombro en el municipio llanense después de la magnitud de las marcas alcanzadas. La asistencia se encontraba expectante, pero solo quienes estuvieron presentes pudieron ser testigos reales de los sentimientos a flor de piel que tenían este grupo de atletas. Siendo así esta edición un respaldo a la huella palmera, que perdurará en el tiempo después de haber hecho historia.










