Sandra Martín, arquitecta y farmacéutica, explicó ayer miércoles, 22 de julio, que vivimos en una sociedad que está comenzando a integrar los objetos u obras con el entorno. Sin embargo, destacó que, en ocasiones, «usamos la tierra como una máquina expendedora, sin tener en cuenta a la naturaleza». La experta reunió al alumnado del V Campus de Escultura de Lanzarote en la Fundación Curbelo Santana para dar una charla sobre biomateriales, bioproductos y diseño circular aplicado a la creación escultórica.
A lo largo de la sesión en línea, Martín expuso ejemplos reales de productos que emplean diversos materiales naturales e incluso vivos, como el micelio, es decir, filamentos de hongos. Además, presentó un material para uno de sus proyectos: biocerámica a partir de cáscara de concha de mejillón, la cual estaba impresa en 3D.
«¿Y si en vez de sustituir la naturaleza, aprendemos de ella?»
Por otro lado, explicó que se ha diseñado durante décadas desde «una mirada egosistémica o centrada en el ser humano». No obstante, añadió, están surgiendo poco a poco otras formas como el biodiseño, es decir, teniendo la naturaleza como inspiración a la hora de crear. «Estamos convirtiendo esa mirada en una ecosistémica, centrada en el medio natural», destacó.
La especialista subrayó que la mayoría de los materiales que se extraen para diseñar «terminan convirtiéndose en recursos de nuevo». En otras palabras, mencionó en diversas ocasiones la idea de la «circularidad de las piezas», y de «no crear objetos aislados, sino integrar en las propias obras los territorios, personas y procesos».
Finalmente, la arquitecta concluyó la charla planteando la siguiente pregunta: «¿Y si en vez de sustituir la naturaleza, aprendemos de ella?».