Este evento se realiza en setenta y tres ciudades de España. Foto: Roberto H. Lomba

«Es muy importante que la gente conozca el papel real de la ciencia hoy día»

Sociedad

La cuarta edición del Pint Of Science en Tenerife dio comienzo ayer, 20 de mayo . Un evento de índole internacional, que en 2016 dio el pistoletazo de salida en la Isla. Entre las personas encargadas de su organización, se encuentra Sara González, profesora del Departamento de Ingeniería Industrial en la ULL. La iniciativa nace a raíz de unos investigadores del Imperial College de Londres, que investigaban ciencias relacionadas con enfermedades mentales. En 2013, invitaron a familiares y pacientes a los laboratorios para que ellos pudieran conocer qué cosas estaban realizando.

Este evento gustó tanto que se planteó hacer algo más organizado, pero al mismo tiempo coloquial y ameno, saliendo de esa rutina académica, como afirman algunos voluntarios organizadores del evento. El distintivo de este certamen internacional es que las ponencias se realizan en bares.

Este, que se da en todos los países del Mundo, cuenta con otra peculiaridad, y es que todas las ponencias han de ser el mismo día y a la misma hora. Siempre con un carácter voluntario, nadie cobra nada por participar o formar parte del equipo organizador. En el caso de nuestro país, España se encuentra en la segunda posición, por detrás de Brasil, con más participación (más de cuatrocientos bares y más de setecientos ponentes).

Sara González, organizadora del evento, resaltó la necesidad del mismo hoy día: «Es muy importante saber llegar a la gente, para que conozcan el papel real de la ciencia». Según la docente de la institución lagunera, «es necesario dar visibilidad a la labor que hacen los científicos, porque de esta manera, lograremos una mayor financiación, que hace mucha falta». También, recordó la falta de cultura científica que hay en la sociedad actual (una razón más para continuar con este tipo de divulgación). Según González, «hay que tomar buenas decisiones para lograr tener una mejor calidad de vida», y para ello, es necesaria la ciencia.

La Laguna, un año más, ciudad de la ciencia


Tenerife es la isla pionera en la realización de este encuentro, dentro el Archipiélago. Aunque, Gran Canaria y El Hierro ya se han sumado a esta novedosa forma de dar a conocer la ciencia. Los tinerfeños podrán disfrutar de charlas, en un tono más distendido, en el entorno lagunero. Se abarcarán temas relacionados con el universo, para aquellos que les fascine la astronomía, o bien, para todo aquel que prefiera la biología y el cuerpo humano, también hay un hueco dentro de este evento.

Todas las ponencias, que se extenderán hasta el próximo miércoles, 22 de mayo,  tendrán lugar en el Espacio Cultural Aguere (sobre astronomía) y en el Café 7 (sobre biología). Todas empezarán a partir de las 20:00.

Un astrónomo eclipsado por las grandes estrellas


La jornada de apertura de este pasado lunes, 20 de mayo, tuvo lugar en el Aguere, ante la atenta mirada de cerca de setenta personas. En ella se desarrollaron tres ponencias sobre El fin de la seguridad con el ordenador cuántico por Irene Márquez Corbella, Astronomía para peatones por Stefan Geier y El primer astrónomo de Canarias por Jorge Sánchez Almeida.

Sánchez Almeida, trabajador del Instituto de Astrofísica de Canarias, destacó la labor tan necesaria de Juan Valderrama y Aguilar, el que está considerado como pionero, en la astronomía, dentro del archipiélago. Valderrama, quien había pasado desapercibido a lo largo de la historia fue el primero en realizar artículos casi profesionales, en pleno siglo XIX, cuando los conocimientos eran mucho menores a los actuales. Cuando entonces solo resonaban nombres de personajes famosos, relacionados con esta ciencia, Aguilar se planteaba los mismos problemas que ellos, teniendo muchos menos medios.

Tanto era el desconocimiento sobre el mismo que así contó Almeida cómo lo conoció: «Un compañero mío estaba en una sala de espera para hacerse un análisis de sangre, observó que habían siete cuadernos de observación firmados por un tal Juan Valderrama y Aguilar. Describían observaciones realizadas a finales del siglo XIX, entre Santa Cruz de Tenerife y Madrid». Eso les sorprendió tanto que juntos comenzaron a investigar y conocer más sobre aquel astrónomo.

Su tío abuelo es el que le inicia en este mundo y es, tiempo más tarde, con dieciocho años, cuando publica su primer artículo. Observaba, en sus inicios, desde lo alto de la azotea de su casa, y más tarde, consiguió ser el primer director de un observatorio, creado por el Ayuntamiento de Santa Cruz, y desde ahí continuó con sus labores de observación y análisis.

Según el ponente, «es un ejemplo para todo aquel quiera hacer ciencia. Si tienes ilusión, trabajo y un fundamental apoyo, uno puede llegar realmente muy lejos».

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