El poder de la cancelación. Foto: PULL

El fenómeno dominador en las redes

Opinión

La cultura de la cancelación es una nueva tendencia instaurada en nuestra generación con el fin de dar visibilidad a algo que alguien está haciendo mal. En la gran mayoría de casos suele ser de una forma un tanto irreverente, tal es así, que existe un antes y un después tras ser cancelado. Esto es lo que genera el anonimato. Estar detrás de una pantalla ofrece el poder de sentirte con una superioridad moral sobre la persona que deseas cancelar. Esta situación hace que poseas una falsa autoridad debido a que necesitas más usuarios que apoyen tu misma idea. Solo es más complicado.

Lo fácil es lanzar un mensaje y que la gente sin ningún tipo de prueba opine, porque así funciona la no racionalidad. No se demuestra ni se contrasta. Ahora se encuentra todo tan masificado que el mensaje puede viajar desde Tenerife a Argentina en un instante. En la actualidad nos toca vivir en un contexto mucho más complicado.

«El ser humano está creado para socializar con valores como el respeto. Y esto no se cumple con la cultura de la cancelación»

Tenemos que tener cuidado con lo que decimos porque no conocemos a la persona que se encuentra al otro lado. No comprendemos su realidad y puede que no todo el mundo se encuentre preparado para entender lo que la presión social puede ocasionar. Hay quienes no aguantan y deciden quitarse la vida para no seguir viviendo con la culpa de algo que saben que no hicieron o por la ansiedad como el es caso del streamer Gabriel Chachi. ¿Dónde está el límite en las redes sociales?

Existen distintos grados de cancelación. Pueden ser menores o muchos más graves de lo que se cree. Sin embargo, esa damnificación personal es incalculable. El daño ya está hecho y esa imagen es difícil de eliminar y más en las redes, pues siempre queda un registro.

El ser humano está creado para socializar, para socializar con valores como el respeto. Y esto no se cumple con la cultura de la cancelación.

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