La ULL acogió el pasado sábado, 28 de febrero la celebración del torneo FLL, organizado por el Cabildo de Tenerife a través del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife. Una jornada marcada por la emoción, constancia y el trabajo en equipo. Donde las personas participantes de entre cinco y dieciséis años, a partir de experiencias prácticas y divertidas, resolvían problemas del mundo real. Todo esto acompañado de un ambiente de compañerismo, esfuerzo compartido y respaldo del voluntariado.
El evento abrió sus puertas a las 9.30 horas para que la población infantojuvenil participante más el personal voluntario pudiera disfrutar y construir el ambiente festivo que se respiraba. Se estimó la asistencia de unos 200 participantes, los cuales estaban divididos en categorías para la competición. La categoría Discover para asistentes de entre cinco y seis años. La Explore para personas de entre seis y nueve años. Y la Challenge para jóvenes de entre diez y dieciséis años.

Los distintos retos y competiciones se situaron a lo largo de los pasillos del edificio donde habían desafíos del pasado y presente arqueológico. En el aula Magna se concentraba la mayor actividad.
Allí se disputaba la competición de robótica según categorías. Un presentador amenizaba el entorno y un público que con sus vítores reflejaban el compañerismo. Cuando finalizaba cada parte se enseñaban los resultados de las pruebas.
El dispositivo de voluntarios
El voluntariado desempeñó un importante papel durante toda la jornada, tanto en la organización como en el acompañamiento de los equipos. Son los encargados de que «el talento joven brille» así lo dice Eunice Aldana, gestora del proyecto. Participaron en tareas de guía, seguimiento y apoyo logístico, además de colaborar en la valoración de los proyectos y en el desarrollo general del torneo, tras haber asistido previamente a reuniones formativas para asumir sus funciones.
El equipo de jurado y revisión escuchó las presentaciones en las diferentes categorías y evaluó los proyectos. Por otro lado, el personal de arbitraje se encargó del montaje de las misiones y del control técnico del juego del robot en cada ronda. Los denominados floaters acompañaron a los equipos durante el evento y garantizaron el cumplimiento de los horarios. El voluntariado general asumió tareas de apoyo en accesos, salas de presentación, zona de competición y ceremonias.

«Esto es inspiración, diversión, progreso, constancia…»
El personal voluntario se encontraba conmovido al ver a tantos jóvenes de todas las islas trasladarse para este evento. «Es ilusionante ver a niños año tras año crecer», así lo cuenta una voluntaria general, Patricia. «Algunos terminan su etapa como participantes y vuelven después como entrenadores de otros equipos de su colegio», explica.
Entre los aspectos que más valora del evento señala el compañerismo entre participantes y la implicación del equipo que organiza. «Se superan para ofrecer la mejor logística posible a unos equipos que se preparan desde septiembre», apunta. Desde su experiencia personal, considera que la iniciativa puede marcar el futuro académico de muchos jóvenes.
En cuanto a lo que supone formar parte del voluntariado, Patricia lo resume como una oportunidad para cambiar la perspectiva. «Te rodeas de niños y adolescentes y vuelves a mirar las cosas desde otro prisma. Es como volver a ser niño», concluye.
«Ser árbitro es ver algo mucho más grande que ellos mismos»
Ser árbitro significa observar de cerca «el esfuerzo técnico y creativo» de los equipos y comprobar cómo el trabajo en equipo se transforma en resultados. «Ves algo mucho más grande que ellos mismos. Ves creatividad, empeño y compromiso», explica Lucciano, árbitro voluntario del evento.
La experiencia fomenta el pensamiento crítico en un contexto de inmediatez tecnológica y exposición constante a redes sociales. «Aquí no hay una solución inmediata, tienen que pensar, probar y corregir. Ese desarrollo intelectual marca la diferencia».
El voluntariado también deja huella en quienes participan en la organización. «Ser voluntario te hace sentir parte de algo. Trabajar con niños y con el resto del equipo te recuerda la importancia de ayudar a los demás».











